
A DISGUISED SERMON: FRAY GAUBERTE’S RAZONAMIENTO DEL MONGE CON EL CAVALLERO1
Francisco Crosas López2
Fechas de recepción y aceptación: 28 de noviembre de 2025 y 10 de diciembre de 2025
DOI: https://doi.org/10.46583/specula_2026.15.1239
Resumen: El Cancionero de Llavia, o de Llabià (86*RL), es el único testimonio que nos transmite el Razonamiento de fray Gauberte del monge con el cavallero (ID6006), según reza la rúbrica del incunable que encabeza el poema en cuestión. Siguiendo la opinión prevalente de la crítica, se propone identificar a su autor con fray Gauberte de Vagad, monje del Císter y cronista del rey Fernando el Católico, también autor de la famosa Crónica de Aragón (1499). A su labor historiográfica, el benedictino sumó la de poeta, dejándonos media docena de obras en verso, repartidas en fuentes tanto manuscritas como impresas. Tal es el caso de nuestro Razonamiento, en el cual los temas religiosos y morales se desarrollan en una contraposición entre el propio monje y otro personaje, un caballero que encarna el ideal cortesano en su dimensión más mundana. Más que entablar un diálogo propiamente dicho con su interlocutor, fray Gauberte se sirve del caballero como contrapunto o pretexto para introducir las cuestiones que quiere abordar, en cuyo centro hallamos la del libre albedrío, verdadero fundamento de la conducta humana. Así, el Razonamiento llega a ser una especie de sermón en verso, ya que por su contenido y su configuración retórica se asimila más a la homilética culta de ámbito cortesano que al tratado prerrenacentista en forma de diálogo. Tras presentar brevemente a nuestro autor y su poema, el presente trabajo brinda una edición crítica del Razonamiento.
Palabras clave: Cancionero Llavia, Cancionero de Llabià, Gauberte, sermón, libre albedrío, gracia, poesía moral, poesía de cancionero, incunable.
Abstract: The Cancionero de Llavia, or de Llabiá (86*RL), is the only surviving example of Fray Gauberte’s Razonamiento del monge con el cavallero (ID6006), according to the heading of the incunabulum that precedes the poem in question. Following the prevailing opinion of critics, it is proposed that the author be identified as Fray Gauberte de Vagad, a Cistercian monk and chronicler of King Ferdinand the Catholic, also author of the famous Crónica de Aragón (1499). In addition to his historiographical work, the Benedictine was also a poet, leaving us half a dozen works in verse, distributed in both manuscript and printed sources. Such is the case of our Razonamiento, in which religious and moral themes are developed in a contrast between the monk himself and another character, a knight who embodies the courtly ideal in its most worldly dimension. Rather than engaging in a dialogue with his interlocutor, Fray Gauberte uses the knight as a counterpoint or pretext to introduce the issues he wishes to address, at the heart of which is free will, the true foundation of human behaviour. Thus, the Razonamiento becomes a kind of sermon in verse, since its content and rhetorical structure are more akin to the cultured homiletics of the courtly sphere than to the pre-Renaissance treatise in the form of dialogue. After briefly introducing our author and his poem, this work provides a critical edition of the Razonamiento.
Keywords: Cancionero Llavia, Cancionero de Llabià, Gauberte, sermon, free will, grace, moral poetry, songbook poetry, incunabulum.
Autor de la Crónica de Aragón impresa en 1499, no es para nada un desconocido entre los escritores de la segunda mitad del siglo xv. Sin embargo, se ha atendido poco a su labor poética, quizá por lo limitado de su corpus lírico.
Hay acuerdo sobre su patria, Zaragoza, y sobre su condición de monje del Císter, así como sobre su autoría de la Crónica de Aragón;3 fue nombrado cronista del reino el 14 de julio de 1466 por Fernando, entonces príncipe de Aragón. En cambio, algunos han llegado a proponer tres Gaubertes distintos: el cronista y dos poetas. Yo sigo a Cáseda (2022), que sugiere que se trata de un único escritor. Como en tantos casos, la obra “grave”, la Crónica, ha opacado las composiciones poéticas, consideradas en su entorno ocupación menor.
También se le atribuyen al menos dos traducciones: Antonio-José d'Almeida (2010) ha estudiado la traducción realizada por fray Gauberte de una obra de Gerson. Y también es el probable autor de una versión castellana del Flos sanctorum que tuvo una edición en 1492 en Zaragoza, en la imprenta de Pablo Hurus (Aragüés, 2016).
Se encuentran decenas de menciones en monografías y artículos, pero casi todas se refieren a él como cronista. No obstante, dedican íntegramente sendos estudios a su obra poética Lama (1993) y Cáseda (2022).
A. En el Cancionero de Vindel (NH2) cuatro composiciones amorosas a nombre de Gaubert-Guabert. No contiene el Razonamiento (Lama, 1993, pp. 159-160).
B. En el Cancionero General de 1511 (11CG) tampoco aparece el Razonamiento, pero sí otro texto, amoroso-burlesco (Lama, 1993): una de las cuatro coplas satíricas dirigidas “a una dama” por cuatro poetas; el segundo de ellos, nuestro fray Gauberte: “O guarda del vellecino” (ccxxvj).
C. El Cancionero de Llavia o de Llabià4 (86*RL-22) contiene el único testimonio antiguo del Razonamiento del monge con el cauallero sobre la vida venidera (ID6006, 86*RL-22),5 Zaragoza, Pablo Hurus,6 ca. 1488-1490; foliación moderna 90r-97r. Texto a dos columnas. Es el texto que cierra el cancionero. Solo me constan dos ediciones modernas del texto: Foulché Delbosc lo recoge en su Cancionero Castellano del siglo xv (1912-1915, pp. 620-706); y Benítez Claros, en su edición del Cancionero de Llavia (1945, pp. 316-344).
Utilizo para mi edición el incunable de la biblioteca de El Escorial, signatura 32-I-13. De los seis ejemplares conservados, es un ejemplar íntegro y fiable según López Casas (2020). Tengo no obstante a la vista las dos ediciones modernas referidas, aunque solo enmiendo a partir de Foulché Delbosc.
El Razonamiento consta de 98 estrofas que arrojan un total de 1182 versos de arte menor. Se trata de dobles sextillas de pie quebrado, la copla más conocida como manriqueña, con el mismo esquema de rima en toda la composición (coblas unissonans). Las célebres Coplas de Manrique parecen algo anteriores al Razonamiento; probablemente, Gauberte las conocía, dado su éxito y difusión inmediatos, si bien no conservamos manuscrito alguno que nos arroje luz en este sentido.
El texto es efectivamente un razonamiento o discurso; no obstante, la rúbrica que lo precede en el incunable (“Razonamiento de fray Gauberte el monge con el cavallero sobre la vida venidera”) no puede atribuirse al autor, pues el poema no trata principalmente de la vida en el más allá; ni siquiera sobre los novísimos (muerte, juicio, infierno y gloria) sino de la vida cristiana y sus excelencias frente a la infeliz vida mundana, representada por el anónimo caballero.
El poema parece de entrada un diálogo (nada que ver con los posteriores tratados del siglo xvi que conocemos como diálogos) pero no lo es. El caballero apenas interviene y lo hace para dar pie a la continuación del discurso de fray Gauberte. ¿Por qué entonces el autor introduce en estilo directo algunas intervenciones y objeciones del caballero? No lo sabemos, si bien constatamos que funcionan en el texto cum grano salis, introduciendo algunas pausas que aligeran el discurso de fray Gauberte y —función fática— vuelven a llamar la atención del lector sobre la materia del discurso.
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que estaríamos ante un tratado en verso; o, aun mejor, dado su estilo, un sermón, del que movere es su objetivo principal desde el inicio. Que no se dirige a todos resulta comprensible, dada la profundidad de sus argumentos, solo inteligibles para alguien con una cultura religiosa por encima de la media. No se trata, pues, ni por extensión ni por tono, de un sermón “misional” sino de una apelación a los laicos de su entorno cortesano. No es casual que su pseudo-interlocutor sea un caballero anónimo (y no el “hombre” o el “alma”), del que se critica la mundanidad de su estamento.
El estilo es culto, sin concesiones a lo coloquial ni al lenguaje llano, aunque no se trate de un estilo oscuro o alambicado. Lo “oscuro”, por su propia naturaleza, resulta todo lo que se refiere a la Santísima Trinidad y, sobre todo, a la justificación y al protagonismo que en ella tiene la gracia santificante. A Lutero le hubiera dado un síncope con solo la lectura de los primeros cincuenta versos. El libre albedrío resulta un axioma para todo el razonamiento. Y el alma redimida se presenta como purificada y en comunión íntima con Dios.
Un recurso estilístico muy vistoso es la derivación: así, abundan en posición próxima, vocablos como servir (servicio, serville, sirvo), merecer (mérito, mercedes); don (da, doy), todos al servicio de la idea de la gratuidad de la justificación.
Más llamativo aún es el recurso en decenas de coplas a la contraposición Yo-Vós, confrontando su vida con la del caballero, que resulta ser una negación de todo lo bueno que supone vivir en gracia, en amistad con Dios. Por ejemplo, buena conciencia vs. remordimientos o gloria vs. angustia. Lo positivo se formula en la primera mitad de la sextilla y lo negativo en la segunda:
Conoced qué diferencias
hay del ser contemplativo
al ser incierto;
que allende mil excelencias340
yo tengo lo alto e lo vivo;
vós, lo muerto.
Yo tengo un sol que me raya,
raya sin fin e recrea
la razón;345
vós allá estáis so la faya,
estáis a lumbre de tea
e de carbón.
Yo en el pecho del Maestro,
fallo thesoro infinito350
de dulçura;
vós en valle tan siniestro
estáis fambriento, marchito
de angostura.
Yo bevo en fuente inmortal355
do el agua luze más clara,
más de lleno.
Vós, en balsa de arraval
que d’un barranco despara
buelto en cieno.360
Yo estoy a mesa de rey,
a manjares e convites
celestiales;
vós, en prado como buey,
todo puesto en apetites365
de animales.
Yo gozo de lo divino,
de lo excelente e eterno,
siempre luzio;
vós, allá de lo mezquino,370
más de la sombra d’infierno,
más que suzio.
Como no podían faltar en un sermón —a diferencia de un tratado—, una vez expuestos sus argumentos, a partir de la copla LXXV empieza a proponer una serie de exempla de diversa procedencia:
Antigüedad: Cicerón, Platón, Epicuro, Narciso, Medea, Venus, Vulcano, Egisto, Hermafrodito, Meleagro, Sardanápalo.
Ficción: Tristán.
Biblia: David, Moisés, Abraham, Absalón, Adonías.
Historia: Fernando de Antequera, Fernando el Católico, Ferrante I de Nápoles.
Naturaleza: el hombre puede ser peor que los animales, que, en el fondo, no cometen maldad alguna cuando siguen su instinto (vv. 697-699).
Llama también la atención la interrupción del aparente diálogo mediante una oración, no de Gauberte sino del “alma”, dirigida al propio Dios (vv. 436-462), en que se abandona el discurso demostrativo para adoptar un registro claramente lírico-devocional, en uno de los momentos más logrados del poema:
E d’un tan dulce deseo
llagada la alma dezía
con clamor:435
«¡Oh beldad de eterno aseo,
dulçura que así vencía
todo amor!
¿Dónde estás, que no te veo?
¿Qué es de ti, esperança mía440
e mi dulçor?
¿Qué es de tu gracia e arreo,
falago, soberanía
e resplandor?
»¿Qué es de ti, vida en que creo,445
thesoro, riqueza mía,
prez e honor?
A mí, que ver te deseo
mil años se faze un día
e gran dolor.450
El manjar con que recreo
son lágrimas que me embía
tu favor,
en un destierro tan feo,
donde absencia detenía455
mi dulçor.
»De angustia mortal vozeo
desta mazmorra tan fría
de pavor,
porque triste sobreseo460
de te servir, gloria mía,
e mi señor».
Cavallero, pues sentistes
qué gloria siente esperando
el que desea,465
e qué fatigas tan tristes
el que teme e va dudando
e que descrea…
A diferencia de tantos textos del siglo xv, el objeto del poema no es aclarar la relación entre Fortuna y Providencia o entre destino y libre albedrío. De alguna manera se aparta ese topos, mostrenco ya a finales del siglo xv, dando por supuesto que el hombre es libre. La Fortuna ya no merece ni ser nombrada, porque todo es Providencia amorosa de Dios.
Aunque el sermón contiene una catequesis sobre el papel de la gracia santificante en la justificación del hombre, el argumento más repetido no es precisamente de gran profundidad teológica. El autor le recuerda una y otra vez al caballero que viviendo en gracia le irá bien y llevará una vida satisfactoria, feliz. En clara hipérbole, llega a utilizar el conocido argumento de que, aunque no hubiera nada después, la vida virtuosa ofrece muchas más satisfacciones y de un orden más elevado que la vida mundana o en pecado, a merced de los enemigos del alma (XLVI). Esta idea resume su postura ante el don de la gracia y la respuesta a la pregunta inicial del caballero: “¿cómo os irá si la cuenta os sale errada?”; la ofrece en el verso 6: “gano a Dios”.
También abunda, sobre todo al comienzo del sermón, en que lo que va a exponer no procede de su vida virtuosa y meritoria sino de la gratuidad, valga la redundancia, de la gracia de Dios, que no se puede merecer sino que es gratis data (“todo son mercedes”, v. 16). Así, el poeta vive en una constante gratitud por los dones que recibe una y otra vez de Dios, que no espera una imposible correspondencia proporcionada (coplas IV y VIII), y exhorta al caballero a elegir esa opción. La libertad estaría entonces en la acogida del don; de no hacerlo, el caballero pecará de necio, al rechazar lo que puede hacerle feliz aquí y, ahora sí, en la vida venidera de la que se habla en la rúbrica.
No incide fray Gauberte en lo arduo del bien, en la línea de la ascética tradicional, sino que presenta en todo momento el camino de la virtud como algo gozoso, incluso en medio de los padecimientos que nunca se nos ahorran (“dolor en que hay alegría”, v. 504). Resulta notable el tono positivo del sermón, que no se vale de las postrimerías para asustar y conmover al pecador contumaz, proponiéndole el contemptus mundi, como así hacen tantos sermones que conocemos. En cambio, caracteriza como repugnante la vida de quien ha elegido el mal camino: lodo, humo, cieno, ceguera, mentira, perecimiento, dolor, mezquindad, oscuridad, amargura, poquedad, escoria, destierro, mazmorra, etc.
El sermón o discurso sobre la vida en gracia concluye con una sextilla que contiene la propuesta para acertar en la vida (movere): la Fe, que también ha de pedirse y recibir de manera gratuita pero que no ahorra al sujeto paciente un deseo, una actitud de conversión.
e si Dios tan buen Dios es
e sus obras tan cumplidas
como son,
esta Fe sola es pavés1180
de virtudes e de vidas
de razón.
La cursiva se utiliza para palabras extranjeras y títulos de obras. Por tanto, resuelvo las abreviaturas sin dejar constancia de ello.
Respeto los casos de variatio o vacilación gráfica, con algunas excepciones, como grant = gran, segund = según. Desde fines del siglo xiii resulta muy improbable la pronunciación de la oclusiva final. Respeto asimismo los casos de vacilación tímbrica de las vocales átomas.
Regularizo según su valor vocálico o consonántico u/v, i/y/j.
La vacilación de los grupos mp y mb se respeta y se resuelve la abreviatura de la nasal en m.
No conservo la ç ante i y e por su impertinencia fonológica. Tampoco conservo el dígrafo sç- ante i y e (fallesçe = fallece), puesto que nunca representó en castellano dos fonemas.7
Simplifico las consonantes dobles según el uso actual.; también en el caso de la oposición -s-/-ss-, asunto en el que los historiadores del español no ofrecen respuesta taxativa. Desde fines del siglo xiv en adelante, muchos amanuenses muestran poco cuidado en la distinción sorda-sonora.
Conservo la grafía q en palabras como quanto, qüento, etc.
En la demarcación de palabras me atengo al uso actual.
Me sirvo del apóstrofo para indicar el apócope.
Para los pronombres enclíticos, apóstrofe: quel viene = que l' viene.
Los textos en estilo directo van entrecomillados.
Anoto filológicamente de manera sucinta, intentando aclarar términos o expresiones, pero renunciando a dar interpretación del texto, que queda para el docto lector.
Razonamiento de fray Gauberte el8 monge con el cavallero sobre la vida venidera
Mas dezidme, fray Gauberte.9
si la cuenta os sale errada
¿quál ís10 vós?
Cavallero especial, fuerte11,
tan bien que, sin costar nada,5
gano a Dios.
¿Cómo no os cuesta el vivir12
que ponéis en su servicio
tanto ha?
No, qu’el vivir y luzir1310
merced es e beneficio
que Él me da.
Que todo quanto en mí vedes,
es dono suyo excelente,
siempre dado14.15
Todo soy todo mercedes,
dado más que francamente
e tan de grado
que sin poder merecer
aun antes de que naciese20
ni asomase,
me dio la vida e el ser,
con todo quanto cumpliese
e abundase.
Pues de haverse Él convidado25
a dar antes que l’ podiese
yo servir,
¿quál grado basta haver dado,
quál servicio que l’ sirviese,
quál vivir?30
Sé que antes de nacer15
no podéis lo recebido
vós sentir,
ni menos agradecer,
que ese dar sobra16 el sentido35
e comedir.
Claro pues de entonce quedo17
tan de mercedes sobrado
e tan de juro,
que ni más sirviendo puedo40
yo quedar, salvo obligado
esclavo puro.
Quánto más que lo que Él dio
dio sabiendo que sería
tan perdido45
por ser tan ingrato yo,
que más de ello quedaría
deservido.
Que lo que Él dio me huvo dado
tan limpio, esmerado, entero50
e especial,
yo buélvolo tan dañado
como un podrido madero
de arenal.
Pues ¿quál franqueza mayor55
que la que fasta al ingrato
vence e obliga;
quál amor de tanto amor,
que así vença todo pacto,
toda liga?1860
Mas quál agradecimiento
que pueda salvo correrse
de tal sobra,
que sobra sesos e tiento,
sobra el sobrado vencerse65
e qualquier obra.
Pues si todo me bolviese
sé que nunca a lo devido
llegaría;
e do llegar yo podiese70
ya sé que voy prevenido
en demasía.
Que ni basto yo a pensar,
quánto menos a medir
lo que devo;75
ni merezco yo llegar
a gastarme en le servir
más de nuevo19.
Que servir tal excelentia
es reinar tan excelente80
e levantado
que enmudece la eloquentia,
endurece el más prudente
e esmerado.
Más que me diese tan lleno85
por me haver siquier servido,
aprovechado,
tanto tiempo de lo ajeno
quedaría en más tenido
e obligado.90
Quánto más por me dar Dios
cuyo don según Dios vale,
vale tanto,
que es imposible que nós
sirvamos según que cale2095
a tan gran quanto.
Pues mirado cómo Él da,
tan sin mirar ni fallaros
de ello dino,
¿quién viviendo asaz fará,100
Dios muriendo por más daros
tan de fino?
Córrase pues qualquier fuerça,
vénçase todo el poder
de servicios,105
do tanto franqueza fuerça,
que fuerça todo querer
e sus quicios.
Pues si no puedo llegar
aun bolviéndome entero,110
a le servir,
quánto menos con le dar
servicio escaso e somero
e de un vivir.
Las vidas que sin fin viven115
no pueden ni con servires
alcançalle;
e las que en breve prescriven
presumen con sus bevires
ni tocalle.120
Fuya pues, quiebre consigo
nuestra más que mendiguez
pedigüeña,
que en esto el rico es mendigo,
escaso el más alto prez,125
rica seña.
Sentid pues quán sin alcance,
quán d’ajeno sirvo yo
e quán ledo;
quán sin costa, quán sin trance,130
pues salvo deso que Él dio
dar no puedo.
Mas sin poner de lo mío
lo suyo me toma en cuenta
de servicio;135
tan a su costa me guío
que por mío su don cuenta
e beneficio.
Lo que Él da me satifaze,
lo suyo me gualardona140
tan sobrado,
que por lo que Él por mí faze,
promete darme corona
e tal reinado,
Que reina tan sobre el mundo,145
que todo el mundo es cenisa
delante Él.
Mas es tan alto e jocundo
que ningún ver le devisa
ni pinzel.150
La gracia de le servir
que Él me da más libremente
que la pido,
esa manda el recebir
como servicio excelente155
esclarecido.
Ved qué Dios para olvidalle
para poder defenderme21
de seguille,
que amando tan sin amalle160
me paga tan sin deverme
su serville.
Soyle encargo22 e Él se obliga,
yo le debo y Él me paga
beneficios.165
Él es la causa que l’ siga
lo que Él faze toma en paga
de servicios.
Que parece que recrea,
como si Él mismo ganase170
mi provecho.
Toda su corte se arrea
como si Él se aprovechase
de mi fecho.
E mirada la verdad,175
la deuda es tanto mayor
que el servir;
que el servir es poquedad,
el deber es vencedor
del vivir.180
Que si doy a quien me da,
por quien es, porque me dio
tan puxante,
claro ver cualquier podrá
que apenas le sirvo yo185
de un instante23.
Que ni llego a su valer;
ni según lo recebido
servir puedo;
e en el mismo bien fazer190
fago tan mal lo devido
que es gran miedo.
Ca tales son mis justicias
como el propheta dixiera
sin las ver,195
qual paño de inmundicias24,
que de su flor empeciera
la mujer.
Así que más digno soy
de pena que no de gloria,200
bien mirado;
que lo mejor que le doy
va todo buelto en escoria
e encenado25.
Que en llegar a mi poder205
pasan a manos tan suzias
sus mercedes,
que se vienen a perder
a parar tan menos luzias26
quanto vedes.210
Mirad pues quán lexos anda,
la verdad, deuda e virtud
e consciencia
de vuestra negra demanda27,
vuestra quistión de ataúd28,215
pestilentia.
Que mejor fuera morir
o sin duda enmudecer
vuestra lengua,
que tal palabra salir220
o tal pregunta mover
de tal mengua.
Gauberte, bien veo yo29
que pues no dais de lo vuestro
en lo que fundo,225
que engaño no sufrís, no,
mas recebís gran siniestro30
a lo del mundo.
Que según vuestro valer
e la parte que os cabía230
en discreción,
podiérades otro ser
llevar mayor nombradía
e opinión.
Cavallero, ante os ruego31235
que os dexéis de una lisonja32
tan liviana
que olvidéis mundo tan ciego,
miréis quán propio es esponja
hueca e vana.240
Que nada de suyo tiene
e piensa tenerlo todo
firme e lleno,
que nunca verdad mantiene;
su mayor triumpho es lodo,245
fumo e cieno.
Mas que fuese qual dezís,
quan dulce le pintáis vós,
qual se nombra;
no conocéis e sentís250
que siempre es primero Dios
que su sombra.
¿Dexaré pues lo primero,
lo tan alto y excelente,
tan divino,255
por lo que es perecedero,
por un solar tan doliente
e tan mesquino?
Quanto menos que del mundo
gozo más que gozáis vós;260
pues le veo
no en su traslado segundo,
mas en su causa que es Dios
todo arreo33.
Porque en Dios bien como en fuente265
más luze el mundo y agrada
que en sí mismo,
ca en sí mismo, a vezes miente,
en Dios es gloria sobrada,
rico abismo.270
Que en Dios sin fin resplandece
como el espejo infinito
do se mira;
Mas en sí luego escurece,
luego se torna marchito275
e se regira34.
Como en salir del rosal,
se marchece e va corrida
flor qualquiere,
así del bien perenal280
en salir la misma vida
luego muere35.
Porque no solo en salir
pierde el favor de tal fuente
do luzía,285
mas pierde el mismo vivir
el grado tan excelente
que tenía.
Porque en Dios el mundo es dios.36
es padrón, rayo divino,290
do procede;
en sí mismo ya veis vós
que es traslado no tan fino
mas qual puede.
Que en Dios no sufre mudança,295
mas como en causa el efeto
luz e tura,
en sí mismo está en balança37
todo vuelto con defeto38
e amargura.300
Allá reina en majestad
en su primera figura
poderosa;
acá está en su poquedad,
en su mendiga angostura305
trabajosa.
Acá según su cabida
recibe la sola escoria
la corteza,
mas en Dios que es todo vida,310
todo se arrea de gloria
e de belleza.
En contemplar luego a Dios
fallo quanta fermosura
el mundo traxo.315
Fállola e mayor que vós,
porque yo tengo su altura,
vós lo baxo.
Que si la escriptura vil,
digo vil por ser de tinta320
tenebrosa,
en pasar por un veril
se torna clara, distinta
tan fermosa39,
¿qué fará el mundo en pasar325
por tan divina belleza
tan luzible,
que vence todo el gozar
el verle en tanta nobleza,
tan pazible?330
Pensad pues quánto favor
es contemplar en tal fuente
así las cosas,
do vencen de resplandor
la gloria más excelente335
de fermosas.
Conoced qué diferencias
hay del ser contemplativo
al ser incierto;
que allende mil excelencias340
yo tengo lo alto e lo vivo;
vós, lo muerto.
Yo tengo un sol que me raya,
raya sin fin e recrea
la razón;345
vós allá estáis so la faya.40
estáis a lumbre de tea
e de carbón.
Yo en el pecho del Maestro,41
fallo thesoro infinito350
de dulçura;
vós en valle tan siniestro
estáis fambriento, marchito
de angostura.
Yo bevo en fuente inmortal42355
do l’agua luze más clara,
más de lleno.
Vós, en balsa de arraval43
que d’un barranco despara44
buelto en cieno.360
Yo estoy a mesa de rey,45
a manjares e convites
celestiales;
vós, en prado como buey,
todo puesto en apetites365
de animales.
Yo gozo de lo divino,
de lo excelente e eterno,
siempre luzio;
vós, allá de lo mezquino,370
más de la sombra d’infierno,
más que suzio.
Yo siento gloria especial,
con el favor de la vida
bien gastada;375
vós, angustia desigual
en la haver mal despendida46
e empleada.
Yo fuelgo con la memoria
de haver fecho parte alguna380
del dever;
a vós espínaos la escoria,
la consciencia importuna
e mal fazer.
Yo vivo en gozo e favor385
con la esperança que alegra
todo el seso;
a vós lastímaos temor
de perder la negra vida
en que estáis preso.390
Vós sentís pena terrible,
congoxa más que enojosa
en el dudar;
yo, dulçor más que increíble,
recreación deleitosa395
en esperar.
Ca si la falsa esperança
faze tomar qualquier pena
con plazer,
la verdadera que alcança400
¿qué gloria pensáis tan llena
deve haver?
Dexo el consuelo que siente
ya en esta vida gustando
lo que espera,405
que siempre tiene presente
amor lo que ama, pensando
en que tal era.
Siempre los bienes e arreos
de la cosa más amada410
van sentados
dentro en los dulces deseos,
cantando gloria estremada
en los cuidados.
Siempre la gran bien querencia415
representa el bien amado
tan plaziente,
que ya toma la experiencia
de valer gloria e estado
del absente.420
Siempre amor pasa e transforma
en el amado el amante
tan de fino,
fasta ser tan de una forma
que pasa el hombre al semblante425
tan divino47.
A que Dios se torna el hombre
va tan subido en la gloria
del amado,
que de gozo vence el nombre,430
colmada está la memoria
de aquel grado.
E d’un tan dulce deseo
llagada la alma dezía
con clamor:435
«¡Oh beldad de eterno aseo,48
dulçura que así vencía
todo amor!
¿Dónde estás, que no te veo?49
¿Qué es de ti, esperança mía440
e mi dulçor?
¿Qué es de tu gracia e arreo,
falago, soberanía
e resplandor?«
»¿Qué es de ti, vida en que creo,445
thesoro, riqueza mía,
prez e honor?
A mí, que ver te deseo
mil años se faze un día
e gran dolor.450
El manjar con que recreo
son lágrimas que me embía
tu favor,
en un destierro tan feo,
donde absencia50 detenía455
mi dulçor.«
»De angustia mortal vozeo
desta mazmorra tan fría
de pavor,
porque triste sobreseo51460
de te servir, gloria mía,
e mi señor».
Cavallero, pues sentistes52
qué gloria siente esperando
el que desea,465
e qué fatigas tan tristes
el que teme e va dudando
e que descrea,
pues ternéis fe que provado
que fasta el fengido amor470
engañoso
vos embevece el cuidado,
vos pasce de alto favor
deleitoso.
Si el amor luego mezquino475
vos alegra en demasía
quando engaña,
¿qué fará el amor divino,
que es todo soberanía,
gloria estraña?480
E si la ciega pasión,
el hedor e podridura
del infierno
vos dan gozo al corazón,
¡quánto más una dulçura485
e bien eterno!
E por la contra el dudoso
quán lexos va de folgança
tan luzida,
pues nunca tiene reposo,490
mas fuye de la esperança53
que da vida.
Si fasta el mismo plazer
si teméis del temor fuye
e os alexa,54495
quánto más el desplazer
que os atormenta e arguye
con su quexa.
Si fasta el mismo pesar
al favor de la esperança500
se desfaze
e acomete de alegrar,
más a vezes da folgança
que os aplaze,
¿qué fará el vivo favor505
do la esperança contina
que ya tiene
tan cerca de sí el dulzor,
que parece que adevina
que el bien viene?510
¿Qué fará sino bañarse
en aquel favor crecido
de excelencia,
do se farta del fallarse
en el bien del bien querido515
e su presencia?
El triste que balancea55
por la contra siempre lucha,
siempre cuelga;56
el que no sabe qué crea520
de noche va como escucha,57
nunca fuelga.
¿Qué esperáis que ha de fazer,
salvo quebrar de cansado
en perdición?525
Perderse a todo perder,
morir tan desesperado
que es pasión.58
Pues si fasta en la falsía
falla partido esperança530
tan real,
e tanta es la gloria mía
que ya en esta vida alcança
lo eternal,
e por la contra el que duda535
tan ascuras, tan sin tino
le anochece,
nunca falla quien le acuda;
lo humano e lo divino
le fallece.540
Que es menester más contienda
en lo tan claro de sí,
que sin fe
tengo tan cierta la prenda
que la gloria que sentí545
yo la sé.
Yo sé qué pasa por mí
quando en Dios pensando siento
tal dulçura,
que quanto yo veo e vi550
a su respeto59 es tormento
e amargura.
Otorgado, pues, que fuese
tan verdad vuestro dezir,
que en muriendo555
la cuenta errada saliese,
no quedase del vivir
salvo estruendo,
sé que más gloria me queda,
más alto conocimiento,560
virtud más,
que el mundo nunca dar pueda,
quédame el quedar contento
e en compás.60
Contento, pues que me fallo565
en servicio del que só
e tan ledo,
que me alegro en ser vasallo
del que da más que no yo
servir puedo.570
Que antes del servir poder
me obligo más que sirviendo;
yo podría
començarle a responder,
quanto menos como entiendo575
que devría.
E allende quedo en compás
tan honesto, tan luzible,
tan de orden,
que por orden plaze más580
que el plazer que es más plazible
por desorden.
Dexo el favor de esperança,
dexo los gozos de amor
que gusté;585
dexo la gloria e folgança
de aquel eterno dulçor
que prové.
Dexo más otra ventaja
que lieva el buen religioso590
al morir,
que ni teme la mortaja,
ni le espanta el pavoroso
despedir.
Que la promesa e partido595
de la esperança procura
tal favor;
el haver tal Dios servido
da salida tan segura
que es dulçor.600
Dize con fe e más constancia:
a mí Cristo me es la vida
e mi consuelo.
El morir es mi ganancia,61
mi puerto e dulze salida605
para el cielo.
Mas a vós, tristes de corte,62
a vós turba de cadahalso
de la muerte;
a vós de cuyo deporte610
parece quán breve e falso
de vil suerte.
Entonce a vozes e apriesa
reclamáis al sacerdote
confesión;615
mas el pavor de la fuesa,
las angustias de la muerte
e la pasión;
el haver tenido en menos
la verdad, el bien vivir620
ley entera;
haver corrido63 los buenos
el porfiar por subir
como quiera,
vos dexan tan espantados625
qu’en pensar en el Jüez
e sentencia,
en membrar vuestros pecados
que están más turbios que pez,64
¡qué dolencia!630
Ni sabéis dónde bolveros,
ni falláis cómo arredraros
de tal suerte;
ni podéis punto estorceros,
tan por fuerça es de afrontaros635
con la muerte.
Entonce sentís qué es orden,
quán dulce que es la virtud
que da vida;
quán terrible es la desorden,640
quán amarga ingratitud,
quán perdida.
Entonce prováis quán cierta
es la verdad que dudastes
blasfemando;645
quán errada, quán incierta
es la cuenta en que fiastes
porfiando.
Entonce veis qué pavor
qué espanto que es incurrir650
en la saña
de aquel eterno Señor,
cuya puxança en punir
es tamaña,
que todo el mundo estremece,655
el cielo se torna sombra
de su espanto;
que toda la alma escurece,
que todo espirtu se asombra
de aquel llanto.660
Entonce quando no os vale
codiciáis poder valeros
de un gemido,
más justicia sobresale,
tan brava que de esconderos665
no hay partido.
Entonce os vienen tan juntos
todos los males encima,
con tal quexa,
que loáis más los defuntos;670
todo os persigue e lastima,
todo os dexa.
Pues monta65 que está muy lexos
la muerte que siempre asecha
nuestra vida.675
Monta que a sentir sus quexos
cada mortaja e endecha
no os convida.
Monta que a vezes del lazo66
no os quita el deudo e pariente680
más querido.
Monta que os dexa perlado,
papa o rey excelente,
esclarecido;
sentid pues qué espanto que es,685
qué dolor, qué corrimiento
tal fallaros.
E mientra tiempo tenés,
poned en vós algún tiento
de ordenaros.690
Mirad dó ponéis los pies,
usad el entendimiento
en arreglaros.
No viváis tan al revés,
que una fiera tenga tiento695
para daros.
Que la alimaña más fiera
guarda siquier un instinto
natural;
vuestra razón va tan fuera700
que no la detiene cinto
ni petral.67
Ved en qué estremo venís,
que falleciéndoos el perno68
de esperança,705
al mismo Dios desmentís,
negáis no haver infierno
ni ordenança.
Con tal porfía de mal
el vicio tanto os encona,710
trahe preso,
que negáis lo natural,
salís de vuestra persona
e vuestro seso.
Que toda naturaleza715
divina humana razón
sigue orden
e vós por ir tras vileza
ponéis en Dios sinrazón
e desorden.720
Que desorden es e grande
de la Causa los causados
no regirse;
e mengua69 en Dios que no mande
los grandes vicios, pecados,725
no punirse.
Mirad en qué yerros dais,
que la verdad falsa queda
e es peor,
que al mismo Dios disfamáis,730
que no quiera, que no pueda
ser mejor.
Sienta pues vuestro sentido
quál está vuestra consciencia,
discreción;735
que a falta de otro partido
fuís de la esperiencia
e la razón.
Sentisos tan condenado
que condenáis la Escritura740
que os condena,
pensando haver escapado
entráis en peor fondura
e mayor pena.
Ved qué remedio sin medio745
cerrar los ojos por iros
a mataros.
Qué medio tan sin remedio
por no querer corregiros,
despeñaros.750
Poner la lengua en tal fe,70
descreer de una creencia
tan subida,
tan santa qual nunca fue
de tanta lumbre excelencia755
que da vida.
Desesperar la esperança,
tornar la virtud en vicio
e en error,
desordenar la ordenança,760
a Dios privar de servicio
e de loor.
Porque negando otra vida
luego desconece el mundo
Dios haver.765
Toda ley luego se olvida,
todo se va a lo profundo
e a perder.
Ca perdida la razón,
el fin, ordenança e ley770
en la gente,
todo viene a confusión,
el hombre se torna buey
indolente,71
Antes peor que alimaña,775
peor que no javalí
ni leona,
porque más empece e daña
a los otros e aun a sí
tal persona.780
Que nunca vistes león
que león mate ni fiera
si l’ parece.
El hombre es tan vil sayón
que a los hombres que más quiera785
más empece.
Nunca el dragón ponçoñoso
veis que mate los dragones
de su mena.72
El hombre, crudo, espantoso,790
mata sus mismas naciones
e encadena.
Ved qué error tan espantable
vuestra desorden73 procura
tan mortal795
que del hombre razonable
fazéis crüel fiera dura,
desigual.
Ponéis la muerte en favor,
atizáis la alevosía800
a mal fazer.
Dais alas al mal fechor,
al homecida osadía
de empecer.74
Por la contra confundís805
la clemencia, mansedumbre,
piadad;
disfamáis e perseguís
qualquier honesta costumbre,
santidad.810
Fazéis la virtud mejor
peor librar que no el vicio
en esta vida;
ser fasta el seso mayor,
mayor locura e resquicio75815
más perdida.
Que mayor locura es
escoger hombre el partido
más quebrado;
dar con sí tan al través820
que le plega ser perdido
e afeado.
E fazéis que pueda más
la muerte que Dios no puede
ni razón;825
pues quita el justo compás,
quita que el bien nunca herede
en galardón.
Que en morir por la virtud76
perdéis el prez y la vida830
e bienandança;
e subís la ingratitud
a ser más favorecida
e en pujança.
En que parece que Dios835
dar no puede lo devido
al bien vivir.
E la razón según vós
va tan fuera de sentido
que es morir.840
Que veis quien por ella77 muere
morir en fama e partido,
más en todo,
e el que vive quán mal quiere
ser estimado e havido845
por un godo.78
Luego más podrá la muerte
que Dios, martirio, razón,
valentía;
pues en muriendo el más fuerte850
muere su bien, galardón
e osadía.
Ved quán terrible opinión,
qué yerro tan desavido
el tal es855
que en todos dais confusión;
lo mejor va más perdido
e al revés.
Lealdad es desleal,
más injusta la justicia;860
e la sabieza
fecha loca perenal,
que se mata e se desquicia
de crueza.79
Dios mismo tan engañado865
que es engañador del mundo
e de sí mismo;
el seso insensado,
la virtud yerro profundo
del abismo.80870
Ved a qué estremo llegáis
que el bien dexáis sin partido
e el mal bien
a Dios del mundo lançáis,
al suyo dexáis perdido875
e a rehén.
Mas a Dios fazéis no dios,
pues no como Dios procura
su partido,
a vós ponéis contra vós,880
pues os priváis de cordura
e de sentido.
Si de hombre pues vos preciáis
e de hombre d’honor e grado,
cuenta e peso,885
sed hombre en lo que fabláis,
sed estable en vuestro estado,
tened seso.
Pensad que si el Cicerón
fía tanto d’un pagano,890
a que escoja
antes errar con Platón
que acertar con otro humano
ni otra foja,81
que mucho más devéis vós895
fiar de tanta enseñança
tan divina.
que por autor tiene a Dios,
la verdad misma es fiança
de ser fina.900
Ítem si fasta el demonio,
de maravillas vencido,
viene a creer,82
tanto le espanta un Antonio,83
que veis que aunque descreído,905
fe tener.
Pensad que devemos nós
mucho más creer al que puede
dar socorro,
puede mostrarse tan Dios910
qu’en dar prendas tanto excede
que me corro.
Córrome de tan forçado
de su tanta maravilla
creo en obra,915
yo siendo tan obligado
que su palabra senzilla
fuera sobra.
Que mover tantas contiendas,
esperar tantas señales920
señal es
que a Dios no fiais sin prendas,
mas sobre plata e censales84
le acogéis.
Pues ya d’un moro85 fiais925
sobre prendas aunque lieve
cada día,
para Dios, pues, ¿qué guardáis?
Fe que más e más se debe
a su valía.930
Quánto más pues cierto está
que el que da tan sin servicios,
tan sobrado,
a cualquier que l’ servirá,
que dará más beneficios,935
más de grado.
Como fizo al rey David,
a Moisén e Abraham,
que por creer86
los libró de tanta lid,940
eso mismo de Sathán
e perder.
Como dio al rey Fernando,
que por dexar de reinar
en Castilla,945
le dio reinos, islas, mando;
fue su fijo a conquistar
la Cecilla.
E después vimos sus nietos,
el uno mandar la España950
toda entera;
tener el otro sojetos
los de Nápol, gente estraña,
tan guerrera.
Sus dos Fernandos, reinar;87955
el uno en todo el poniente
e las Canarias;
el otro, por tierra e mar
espantar el orïente
e gentes varias.960
Quien pues así galardona
una breve lealdad
e de un día,
¿qué esceptro dará e corona
a quien sirve de verdad965
toda vía?
Si fasta el mundo mortal
por una mortal vitoria
buelta en muerte
suele dar vida inmortal,970
vida de eterna memoria
fama e suerte,
¿qué dará Dios, que es vivir,
mas que es la fuente de vida
más viviente?975
¿Qué dará por le servir,
salvo gloria más crecida
eternalmente?
E si los reyes mortales
e por mortales servicios980
vemos dar
mercedes tan inmortales,
tan crecidos beneficios,
tan sin par,
que de viles fazen nobles,985
de aldeanos cavalleros
poderosos,
de senzillos fazen dobles,
de mendigos herederos
caudalosos,990
¿qué fará el que dio el poder
de poder fazer mayores
descendencias
por le amar e obedecer,
por servicios e loores,995
abstinencias?
Mas dezid que es de dezir
que si pueden los señores
e por vicios
a los viciosos subir,1000
dar tan perpetuos honores,
beneficios,
¿qué podrase que más Dios
por virtudes e noblezas
más fazer?1005
Podrá si bien vivís vós
más subiros en grandezas
e valer.
Quedaos pues, buen cavallero
con vuentra negra querella1010
desigual;
que a Dios sirvo tan entero
que en su fe no siento mella
ni señal,88
mas tanta lumbre e razón,1015
tanto enxemplo e alta historia,
virtud tanta,
que el seguirla es perfectión,
el gustarla es tanta gloria
que os espanta.1020
Quánto más pues de mi parte
tengo tantas excelencias,
perfectiones,
los cabos89 de qualquier arte,
todas las nobles esciencias,901025
invinciones;
todos los claros varones,
los algos de la destreza
e de cordura,
todas las santas naciones,1030
los bienes de la proeza
e de mesura.
Tengo las glorias famosas
de las virtudes humanas
e divinas,1035
las gentes maravillosas,
las leyes más soberanas
e más finas.
Tengo el tiempo venidero
que desea recebir1040
con honor
un vivir tan por entero,
que a todo lo por venir
da favor.
Vós, por la contra, tenéis1045
mil viciosos, que sus vicios
crecerán
con la voz que dexaréis
de los tantos maleficios
que oirán.1050
Tenéis con vos al Egisto,91
Mahoma, Sardanapolo,92
Epicuro;
yo tengo al eterno Cristo,
la Santa Cruz, vero palo,1055
do me apuro.
Vós tenéis al Absalón,
Narciso muerto de amores
de su vista,
Yo, Paulino,93 Hilarión,941060
los Macharios,95 sus rigores,
gran conquista.
Vos tenéis allá a Medea,
a Venus con su Vulcano,
Hermofrodito;1065
Yo, penitencia que arrea
el estrecho vivir llano,
ser contrito.
Vós tenéis al Adonías,96
las caças de Meleagro1070
e de Tristán;
yo, las santas salmodías,
el ayuno santo e magro,
dulce afán.
Yo tengo, en fin, la razón,1075
el seso, ley, la verdad,
la justicia;
vós el antojo e pasión,
la desorden, ceguedad,
la codicia.1080
Tengo yo el fino concierto,
el parecer más seguro
e aprovado;
vós el camino desierto,
el motivo más escuro1085
e condenado.
Yo tengo acá los prophetas,
los philósophos doctores,
gente sabia;
vós allá engaños e setas,971090
sospechas, dudas, errores,
sed e ravia.
Yo, los mártires más fuertes,
santos padres del desierto,
alta historia;1095
vós, los bandos e las muertes,
de los males el concierto,
con su escoria.
Yo, los nobles valerosos,
magnánimos e crecidos1100
en virtud;
vós, los floxos e viciosos,
apasionados,98 vencidos
de ataúd.99
Yo tengo loas e famas,1105
corónicas, escripturas
memorables;
vós, los dormires e camas,
deleites de mil figuras
espantables.1110
Tengo el sacro sacerdocio,
la santa cavallería,
común bien;
vós, el tiempo dado al ocio,
la costumbre a tiranía1115
e a desdén.
Yo, los concilios famosos,
disputas maravillosas,
certidumbres;
vós, los montes más breñosos,1120
con sus caças fatigosas,
sus ferrumbres.100
Yo tengo los monesterios,
con sus reglados oficios,
devociones;1125
vós, los continos lazerios,
los festejares e vicios
de bestiones.
Yo, los templos e sermones,
las escuelas, librerías,1130
sus maestros;
vós, los canes e falcones.
los monteros, vozerías,
mil siniestros.
Yo tengo el quicio e asiento1035
de la constante creencia
vençedora;
vós, el recelo sin tiento,
la discorde conscïentia
ladradora.1140
Tengo, en fin, tanta firmeza,
tan gran la seguridad,
certidumbre,
que toda naturaleza
se vence de esta verdad1145
e su lumbre.
Porque tantas son e tales
las maravillas tan nuevas,
tan continas
que no pueden los mortales1150
defenderse de101 sus pruevas
tan divinas.
Que tan solo Dios podiera
milagros tan estremados
disponer,1155
que en ellos si engaño hoviera
más fuéramos que excusados
de los creer.102
Que Dios que solo es autor
de tanta verdad seguida,1160
de tal peso,
Él fuera el engañador,
Él nos robara la vida
e todo el seso.
Así que si culpa hoviera,1165
Él, mas sin culpa, quedara
más culpado.
Toda la falta en Dios fuera
que tal mentira ensalçara103
en tanto grado.1170
Si razón, pues es razón,
e la verdad verdadera
e la virtud,
esta sola es perfectión,
esta sola es ley entera1175
e es salud;
e si Dios tan buen Dios es
e sus obras tan cumplidas
como son,
esta fe sola es pavés1180
de virtudes e de vidas
de razón.
El autor declara que no existe ningún conflicto de intereses financiero, personal, académico o institucional que haya podido influir en el desarrollo, resultados o interpretación de los contenidos expuestos en el artículo titulado “Un sermón disimulado: el Razonamiento de fray Gauberte”. Asimismo, manifiesta que el artículo es resultado de una investigación objetiva y autónoma, desarrollada sin condicionantes externos que comprometan su imparcialidad académica.
Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i “Poesía, ecdótica e imprenta” (PID2021-123699NB-I00), financiado per MCIU/AEI/10.13039/501100011033/ y “FEDER Una manera de hacer Europa”.
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1 Universidad de Castilla-La Mancha. Facultad de Humanidades de Toledo. Pl. Padilla, 4, 45002 Toledo. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0406-025X. Mail: francisco.Crosas@uclm.es
2 Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i “Poesía, ecdótica e imprenta” (PID2021-123699NB-I00), financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER “Una manera de hacer Europa”.
3 La Crónica abarca desde la fundación legendaria del Reino de Sobrarbe (724) hasta la muerte de Alfonso V (1458).
4 Así propone llamarlo López Casas (2020), propuesta que acepta Martos (2024).
5 Lama llama a Llavia 94*RL en su artículo de 1993, porque en el primer catálogo así lo llamó Dutton (1990-1991).
6 Para la tradicional atribución a Juan Hurus, su pariente, cfr. López Casas (2020, pp. 134-135, n. 15).
7 Cfr. Álvarez Rodríguez, 2006, pp. 351-376.
8 En el incunable: del, que no hace sentido. Fray Gauberte era monje del Císter, no fraile mendicante.
9 Habla el Caballero.
10 quál ýs vós?: ¿cómo os va?
11 Responde fray Gauberte.
12 Pregunta el Caballero.
13 Habla fray Gauberte.
14 Todo es don; esa idea subyace en todo el poema.
15 Habla el Caballero.
16 sobra: supera, desborda.
17 Habla Gauberte hasta el verso 222.
18 liga: aquí, unión, ligazón.
19 vv. 75/78. Benítez Claros ofrece una lectura totalmente distinta. Ni en la introducción ni en nota (que no la hay), habla de otro testimonio. Según López Casas (2020, p. 145), “este ejemplar [BNE I-2567] con folios (y fragmentos de texto) falsificados es el que empleó Rafael Benítez Claros para su edición, aun cuando él dice que la realizó a partir de los ejemplares de El Escorial y de la BN (el mútilo de la Biblioteca de Gayangos era el que había en 1945), pero en verdad apenas usó el texto del escurialense. Julián Martín Abad ha realizado unas calas en el texto de la edición de Benítez Claros y queda patente que no sólo se basó fundamentalmente en el texto de BNE I-2567, sino también en Foulché Delbosc, e incluso en ediciones postincunables de Las setecientas de Pérez de Guzmán. Por tanto, no hay que fiarse de dicha edición, y quienes lo hayan hecho tendrán que revisar su trabajo. Es mejor recurrir al cancionero original en un ejemplar fiable que a la edición de Benítez Claros”.
20 cale: es necesario; probable aragonesismo.
21 defenderme: aquí, prohibirme a mí mismo, evitar.
22 encargo: lastre, molestia, carga.
23 Eco de Mt 7, 1: “Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!”.
24 “Todos nosotros somos como el inmundo, Y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas”. Isaías 64, 6. ¿Alusión al menstruo, que supone impureza legal en el antiguo Israel?
25 encenado: no apuro el sentido. No he encontrado otras ocurrencias.
26 luzias: luminosas, brillantes.
27 La pregunta de los vv. 1-3.
28 quistión de ataúd: aquí, pregunta errada, que lleva consigo la muerte espiritual.
29 Habla el Caballero.
30 siniestro: perjuicio.
31 Habla Gauberte.
32 En el incunable: lisoña.
33 arreo: hermosura.
34 regira: descompone, muere.
35 Eco del collige virgo rosas del Pseudo-Ausonio con un sentido moral transparente.
36 Entiendo que se refiere al mundo en cuanto imago Dei.
37 en balança: en equilibrio.
38 En el incunable: efeto y defecto, lo que revela que se pronunciaban igual; entiendo que efeto y defeto.
39 veril: cristal transparente. Lo manuscrito resulta oscuro hasta que se utiliza una lente de aumento que descubre la belleza de caracteres y miniaturas.
40 faya: roca, peñasco; aquí, ‘cueva o umbría’, en cualquier caso, lugar oscuro. También pudiera significar ‘haya’; es sabido que los bosques de hayas son oscuros, pues la disposición de las hojas no permite que penetre el sol, pero este sentido me convence menos.
41 Cfr. Jn 13, 23-35.
42 Cfr. Jn 4, 14.
43 El incunable lee inequívocamente arranal; propongo el significado de ‘charco de ranas’, ‘caldo de bichos’; ‘arrabal’ no haría sentido.
44 despara: aquí, ‘proviene, cae’.
45 Cfr. Lc 14, 15-24.
46 despendida: ‘desaprovechada, malgastada’; ¿aragonesismo?
47 Se trata de un topos de la teología espiritual. Se remonta, al menos, a san Agustín en sus Confesiones. Imposible no acordarse de san Juan de la Cruz en su “Noche oscura”.
48 Habla el alma.
49 Tomassetti (2023). Anónimo, MA1, MP2, SV1, 11CG, 14CG, 16RE. Músico Cornago: MA1; citado en boca de Diego de Castilla en Garci Sánchez de Badajoz, Infierno de amores ID 0662. Citado en ID 0859, ID 4325, ID 5211, ID 6006 (Gauberte), ID 6637. Glosado en ID 1994, ID 5016 e ID 6132. Cfr. también Toro Pascua (2017).
50 El topos del ‘mal de ausencia’ de la poesía amorosa desde los trovadores vuelto a lo divino.
51 sobreseo: aquí, ‘desisto’.
52 Prosigue Gauberte.
53 En el incunable del la.
54 El el incunable: e se os alexa.
55 balancea: aquí, ‘vacila’ entre el bien y el mal.
56 cuelga: aquí no es claro su sentido; quizá ‘depende de la opinión de los demás’. DLE acepción 13ª.
57 escucha: centinela.
58 pasión: sufrimiento.
59 No apuro su sentido.
60 compás: ¿en orden, en armonía, en paz?
61 Flp 1, 21.
62 Topos del ‘menosprecio de corte’.
63 corrido: aquí, ‘despreciado’.
64 pez: brea, alquitrán.
65 monta: cuenta, vale; como en la divisa de los Reyes Católicos.
66 En el incunable: lado, que no hace sentido; propongo leer lazo, con el sentido de ‘trampa, peligro, añagaza’.
67 cinto, petral: respectivamente, ‘correa’ y ‘arreo que ciñe el pecho del caballo’…
68 perno: parece referirse a la esperanza como un asidero, pero no apuro su sentido aquí. Escasas ocurrencias en CORDE, que no arrojan demasiada luz; una de ellas corresponde a la única vez que Gauberte lo usa en su Crónica de Aragón en la locución “perno de lealtad”.
69 mengua: desdice de; es una forma de afirmar lo contrario, que Dios es siempre misericordioso y paciente, “lento a la ira y rico en piedad” (Salmo 103, 8, Vulgata 102).
70 fe es aquí ‘lealtad’, en realidad pertinacia en el mal. Pero poner la lengua: ¿decir, profesar?
71 Inocente en el incunable. No hace sentido; propongo indolente.
72 mena: manera; aquí, ‘condición, ralea’. ¿aragonesismo, como cale?
73 La idea de orden como vida virtuosa y desorden como vida en pecado es casi obsesiva a lo largo del poema.
74 empecer: ofender, delinquir.
75 resquicio: aquí, ‘coyuntura, situación’.
76 por no hace sentido; sería más coherente a la virtud.
77 ella: la virtud.
78 godo: aquí, ‘persona de antiguo y subido linaje’. Condena el ansia de fama u opinión.
79 topos del mundo al revés.
80 El imposible por antonomasia: que Dios se equivoque.
81 Exactamente la inversión de la sentencia amicus Plato sed magis amica veritas; foja: ¿libro, las Escrituras? No lo veo claro.
82 Stg, 2, 19.
83 Antonio es sin duda san Antonio Abad, uno de los padres del desierto. En los textos y en la iconografía se recoge el episodio más célebre de su vida: las tentaciones de san Antonio, paradigma de la resistencia ante las ocasiones de pecar.
84 censales: contratos, tributos. Puede referirse a que con Dios no caben negociaciones o chalaneos. La adhesión ha de ser incondicional.
85 moro: no sé si se refiere a un moro en abstracto o si se trata de un personaje concreto; en cualquier caso, no apuro el sentido.
86 San Pablo Rom 4, 3 y Gal 3, 6-9.
87 Los tres Fernandos: Fernando de Antequera, Fernando el Católico y Ferrante (Fernando I de Nápoles), hijo de Alfonso V el Magnánimo.
88 señal: entiendo ‘muesca, herida, cicatriz’.
89 cabos: aquí, ‘suma perfección o habilidad’ en el dominio de las artes liberales.
90 En el incunable: sciencias.
91 Egisto: amante de Clitemnestra, esposa de Agamenón, que a la vuelta de Troya será asesinado por su mujer y el amante.
92 Sardanápalo: rey de Asisia famoso por su vida disipada.
93 Paulino: san Paulino de Nola, nacido como Poncio Meropio Anicio (siglos IV-V) fue senador que se convirtió al cristianismo y fue obispo de Nola; se le atribuye la adopción de las campanas en la liturgia.
94 Hilarión: san Hilarión fue un anacoreta del siglo IV, natural de Gaza. Fue compañero de San Antonio Abad y se le considera fundador de la vida monástica en Palestina. A ver si intercede…
95 Macarios: san Macario el viejo y san Macario el joven, ascetas de la Tebaida (Egipto), en los primeros siglos del cristianismo.
96 Adonías: cuarto hijo de David, con aspiraciones al trono, que serán frustradas por Salomón.
97 setas: sectas; entonces, la secta por antonomasia era el Islam.
98 apasionados: presos de sus bajas pasiones.
99 vencidos de ataúd: ¿muertos a la vida de la gracia?
100 ferrumbres: herrumbres. No apuro el sentido, más allá de su connotación negativa. Lo herrumbroso es viejo, inservible, está “muerto”.
101 defenderse de: negar.
102 Otro imposible, pues Dios no se engaña ni nos engaña, según la enseñanza tradicional de la Iglesia.
103 enxalçara en el incunable.