UN SERMÓN DISIMULADO: EL RAZONAMIENTO DEL MONGE CON EL CAVALLERO DE FRAY GAUBERTE

A DISGUISED SERMON: FRAY GAUBERTE’S RAZONAMIENTO DEL MONGE CON EL CAVALLERO1

Francisco Crosas López2

Fechas de recepción y aceptación: 28 de noviembre de 2025 y 10 de diciembre de 2025

DOI: https://doi.org/10.46583/specula_2026.15.1239

Resumen: El Cancionero de Llavia, o de Llabià (86*RL), es el único testimonio que nos transmite el Razonamiento de fray Gauberte del monge con el cavallero (ID6006), según reza la rúbrica del incunable que encabeza el poema en cuestión. Siguiendo la opinión prevalente de la crítica, se propone identificar a su autor con fray Gauberte de Vagad, monje del Císter y cronista del rey Fernando el Católico, también autor de la famosa Crónica de Aragón (1499). A su labor historiográfica, el benedictino sumó la de poeta, dejándonos media docena de obras en verso, repartidas en fuentes tanto manuscritas como impresas. Tal es el caso de nuestro Razonamiento, en el cual los temas religiosos y morales se desarrollan en una contraposición entre el propio monje y otro personaje, un caballero que encarna el ideal cortesano en su dimensión más mundana. Más que entablar un diálogo propiamente dicho con su interlocutor, fray Gauberte se sirve del caballero como contrapunto o pretexto para introducir las cuestiones que quiere abordar, en cuyo centro hallamos la del libre albedrío, verdadero fundamento de la conducta humana. Así, el Razonamiento llega a ser una especie de sermón en verso, ya que por su contenido y su configuración retórica se asimila más a la homilética culta de ámbito cortesano que al tratado prerrenacentista en forma de diálogo. Tras presentar brevemente a nuestro autor y su poema, el presente trabajo brinda una edición crítica del Razonamiento.

Palabras clave: Cancionero Llavia, Cancionero de Llabià, Gauberte, sermón, libre albedrío, gracia, poesía moral, poesía de cancionero, incunable.

Abstract: The Cancionero de Llavia, or de Llabiá (86*RL), is the only surviving example of Fray Gauberte’s Razonamiento del monge con el cavallero (ID6006), according to the heading of the incunabulum that precedes the poem in question. Following the prevailing opinion of critics, it is proposed that the author be identified as Fray Gauberte de Vagad, a Cistercian monk and chronicler of King Ferdinand the Catholic, also author of the famous Crónica de Aragón (1499). In addition to his historiographical work, the Benedictine was also a poet, leaving us half a dozen works in verse, distributed in both manuscript and printed sources. Such is the case of our Razonamiento, in which religious and moral themes are developed in a contrast between the monk himself and another character, a knight who embodies the courtly ideal in its most worldly dimension. Rather than engaging in a dialogue with his interlocutor, Fray Gauberte uses the knight as a counterpoint or pretext to introduce the issues he wishes to address, at the heart of which is free will, the true foundation of human behaviour. Thus, the Razonamiento becomes a kind of sermon in verse, since its content and rhetorical structure are more akin to the cultured homiletics of the courtly sphere than to the pre-Renaissance treatise in the form of dialogue. After briefly introducing our author and his poem, this work provides a critical edition of the Razonamiento.

Keywords: Cancionero Llavia, Cancionero de Llabià, Gauberte, sermon, free will, grace, moral poetry, songbook poetry, incunabulum.

1. El poeta

Autor de la Crónica de Aragón impresa en 1499, no es para nada un desconocido entre los escritores de la segunda mitad del siglo xv. Sin embargo, se ha atendido poco a su labor poética, quizá por lo limitado de su corpus lírico.

Hay acuerdo sobre su patria, Zaragoza, y sobre su condición de monje del Císter, así como sobre su autoría de la Crónica de Aragón;3 fue nombrado cronista del reino el 14 de julio de 1466 por Fernando, entonces príncipe de Aragón. En cambio, algunos han llegado a proponer tres Gaubertes distintos: el cronista y dos poetas. Yo sigo a Cáseda (2022), que sugiere que se trata de un único escritor. Como en tantos casos, la obra “grave”, la Crónica, ha opacado las composiciones poéticas, consideradas en su entorno ocupación menor.

También se le atribuyen al menos dos traducciones: Antonio-José d'Almeida (2010) ha estudiado la traducción realizada por fray Gauberte de una obra de Gerson. Y también es el probable autor de una versión castellana del Flos sanctorum que tuvo una edición en 1492 en Zaragoza, en la imprenta de Pablo Hurus (Aragüés, 2016).

Se encuentran decenas de menciones en monografías y artículos, pero casi todas se refieren a él como cronista. No obstante, dedican íntegramente sendos estudios a su obra poética Lama (1993) y Cáseda (2022).

2. Corpus poético

A. En el Cancionero de Vindel (NH2) cuatro composiciones amorosas a nombre de Gaubert-Guabert. No contiene el Razonamiento (Lama, 1993, pp. 159-160).

B. En el Cancionero General de 1511 (11CG) tampoco aparece el Razonamiento, pero sí otro texto, amoroso-burlesco (Lama, 1993): una de las cuatro coplas satíricas dirigidas “a una dama” por cuatro poetas; el segundo de ellos, nuestro fray Gauberte: “O guarda del vellecino” (ccxxvj).

C. El Cancionero de Llavia o de Llabià4 (86*RL-22) contiene el único testimonio antiguo del Razonamiento del monge con el cauallero sobre la vida venidera (ID6006, 86*RL-22),5 Zaragoza, Pablo Hurus,6 ca. 1488-1490; foliación moderna 90r-97r. Texto a dos columnas. Es el texto que cierra el cancionero. Solo me constan dos ediciones modernas del texto: Foulché Delbosc lo recoge en su Cancionero Castellano del siglo xv (1912-1915, pp. 620-706); y Benítez Claros, en su edición del Cancionero de Llavia (1945, pp. 316-344).

Utilizo para mi edición el incunable de la biblioteca de El Escorial, signatura 32-I-13. De los seis ejemplares conservados, es un ejemplar íntegro y fiable según López Casas (2020). Tengo no obstante a la vista las dos ediciones modernas referidas, aunque solo enmiendo a partir de Foulché Delbosc.

3. El texto

El Razonamiento consta de 98 estrofas que arrojan un total de 1182 versos de arte menor. Se trata de dobles sextillas de pie quebrado, la copla más conocida como manriqueña, con el mismo esquema de rima en toda la composición (coblas unissonans). Las célebres Coplas de Manrique parecen algo anteriores al Razonamiento; probablemente, Gauberte las conocía, dado su éxito y difusión inmediatos, si bien no conservamos manuscrito alguno que nos arroje luz en este sentido.

El texto es efectivamente un razonamiento o discurso; no obstante, la rúbrica que lo precede en el incunable (“Razonamiento de fray Gauberte el monge con el cavallero sobre la vida venidera”) no puede atribuirse al autor, pues el poema no trata principalmente de la vida en el más allá; ni siquiera sobre los novísimos (muerte, juicio, infierno y gloria) sino de la vida cristiana y sus excelencias frente a la infeliz vida mundana, representada por el anónimo caballero.

El poema parece de entrada un diálogo (nada que ver con los posteriores tratados del siglo xvi que conocemos como diálogos) pero no lo es. El caballero apenas interviene y lo hace para dar pie a la continuación del discurso de fray Gauberte. ¿Por qué entonces el autor introduce en estilo directo algunas intervenciones y objeciones del caballero? No lo sabemos, si bien constatamos que funcionan en el texto cum grano salis, introduciendo algunas pausas que aligeran el discurso de fray Gauberte y —función fática— vuelven a llamar la atención del lector sobre la materia del discurso.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que estaríamos ante un tratado en verso; o, aun mejor, dado su estilo, un sermón, del que movere es su objetivo principal desde el inicio. Que no se dirige a todos resulta comprensible, dada la profundidad de sus argumentos, solo inteligibles para alguien con una cultura religiosa por encima de la media. No se trata, pues, ni por extensión ni por tono, de un sermón “misional” sino de una apelación a los laicos de su entorno cortesano. No es casual que su pseudo-interlocutor sea un caballero anónimo (y no el “hombre” o el “alma”), del que se critica la mundanidad de su estamento.

El estilo es culto, sin concesiones a lo coloquial ni al lenguaje llano, aunque no se trate de un estilo oscuro o alambicado. Lo “oscuro”, por su propia naturaleza, resulta todo lo que se refiere a la Santísima Trinidad y, sobre todo, a la justificación y al protagonismo que en ella tiene la gracia santificante. A Lutero le hubiera dado un síncope con solo la lectura de los primeros cincuenta versos. El libre albedrío resulta un axioma para todo el razonamiento. Y el alma redimida se presenta como purificada y en comunión íntima con Dios.

Un recurso estilístico muy vistoso es la derivación: así, abundan en posición próxima, vocablos como servir (servicio, serville, sirvo), merecer (mérito, mercedes); don (da, doy), todos al servicio de la idea de la gratuidad de la justificación.

Más llamativo aún es el recurso en decenas de coplas a la contraposición Yo-Vós, confrontando su vida con la del caballero, que resulta ser una negación de todo lo bueno que supone vivir en gracia, en amistad con Dios. Por ejemplo, buena conciencia vs. remordimientos o gloria vs. angustia. Lo positivo se formula en la primera mitad de la sextilla y lo negativo en la segunda:

XXIX

Conoced qué diferencias

hay del ser contemplativo

al ser incierto;

que allende mil excelencias340

yo tengo lo alto e lo vivo;

vós, lo muerto.

Yo tengo un sol que me raya,

raya sin fin e recrea

la razón;345

vós allá estáis so la faya,

estáis a lumbre de tea

e de carbón.

XXX

Yo en el pecho del Maestro,

fallo thesoro infinito350

de dulçura;

vós en valle tan siniestro

estáis fambriento, marchito

de angostura.

Yo bevo en fuente inmortal355

do el agua luze más clara,

más de lleno.

Vós, en balsa de arraval

que d’un barranco despara

buelto en cieno.360

XXXI

Yo estoy a mesa de rey,

a manjares e convites

celestiales;

vós, en prado como buey,

todo puesto en apetites365

de animales.

Yo gozo de lo divino,

de lo excelente e eterno,

siempre luzio;

vós, allá de lo mezquino,370

más de la sombra d’infierno,

más que suzio.

Exempla

Como no podían faltar en un sermón —a diferencia de un tratado—, una vez expuestos sus argumentos, a partir de la copla LXXV empieza a proponer una serie de exempla de diversa procedencia:

Antigüedad: Cicerón, Platón, Epicuro, Narciso, Medea, Venus, Vulcano, Egisto, Hermafrodito, Meleagro, Sardanápalo.

Ficción: Tristán.

Biblia: David, Moisés, Abraham, Absalón, Adonías.

Historia: Fernando de Antequera, Fernando el Católico, Ferrante I de Nápoles.

Naturaleza: el hombre puede ser peor que los animales, que, en el fondo, no cometen maldad alguna cuando siguen su instinto (vv. 697-699).

Llama también la atención la interrupción del aparente diálogo mediante una oración, no de Gauberte sino del “alma”, dirigida al propio Dios (vv. 436-462), en que se abandona el discurso demostrativo para adoptar un registro claramente lírico-devocional, en uno de los momentos más logrados del poema:

XXXVII

E d’un tan dulce deseo

llagada la alma dezía

con clamor:435

«¡Oh beldad de eterno aseo,

dulçura que así vencía

todo amor!

¿Dónde estás, que no te veo?

¿Qué es de ti, esperança mía440

e mi dulçor?

¿Qué es de tu gracia e arreo,

falago, soberanía

e resplandor?

XXXVIII

»¿Qué es de ti, vida en que creo,445

thesoro, riqueza mía,

prez e honor?

A mí, que ver te deseo

mil años se faze un día

e gran dolor.450

El manjar con que recreo

son lágrimas que me embía

tu favor,

en un destierro tan feo,

donde absencia detenía455

mi dulçor.

XXXIX

»De angustia mortal vozeo

desta mazmorra tan fría

de pavor,

porque triste sobreseo460

de te servir, gloria mía,

e mi señor».

Cavallero, pues sentistes

qué gloria siente esperando

el que desea,465

e qué fatigas tan tristes

el que teme e va dudando

e que descrea…

3.1. Argumentos del sermón

A diferencia de tantos textos del siglo xv, el objeto del poema no es aclarar la relación entre Fortuna y Providencia o entre destino y libre albedrío. De alguna manera se aparta ese topos, mostrenco ya a finales del siglo xv, dando por supuesto que el hombre es libre. La Fortuna ya no merece ni ser nombrada, porque todo es Providencia amorosa de Dios.

Aunque el sermón contiene una catequesis sobre el papel de la gracia santificante en la justificación del hombre, el argumento más repetido no es precisamente de gran profundidad teológica. El autor le recuerda una y otra vez al caballero que viviendo en gracia le irá bien y llevará una vida satisfactoria, feliz. En clara hipérbole, llega a utilizar el conocido argumento de que, aunque no hubiera nada después, la vida virtuosa ofrece muchas más satisfacciones y de un orden más elevado que la vida mundana o en pecado, a merced de los enemigos del alma (XLVI). Esta idea resume su postura ante el don de la gracia y la respuesta a la pregunta inicial del caballero: “¿cómo os irá si la cuenta os sale errada?”; la ofrece en el verso 6: “gano a Dios”.

También abunda, sobre todo al comienzo del sermón, en que lo que va a exponer no procede de su vida virtuosa y meritoria sino de la gratuidad, valga la redundancia, de la gracia de Dios, que no se puede merecer sino que es gratis data (“todo son mercedes”, v. 16). Así, el poeta vive en una constante gratitud por los dones que recibe una y otra vez de Dios, que no espera una imposible correspondencia proporcionada (coplas IV y VIII), y exhorta al caballero a elegir esa opción. La libertad estaría entonces en la acogida del don; de no hacerlo, el caballero pecará de necio, al rechazar lo que puede hacerle feliz aquí y, ahora sí, en la vida venidera de la que se habla en la rúbrica.

No incide fray Gauberte en lo arduo del bien, en la línea de la ascética tradicional, sino que presenta en todo momento el camino de la virtud como algo gozoso, incluso en medio de los padecimientos que nunca se nos ahorran (“dolor en que hay alegría”, v. 504). Resulta notable el tono positivo del sermón, que no se vale de las postrimerías para asustar y conmover al pecador contumaz, proponiéndole el contemptus mundi, como así hacen tantos sermones que conocemos. En cambio, caracteriza como repugnante la vida de quien ha elegido el mal camino: lodo, humo, cieno, ceguera, mentira, perecimiento, dolor, mezquindad, oscuridad, amargura, poquedad, escoria, destierro, mazmorra, etc.

El sermón o discurso sobre la vida en gracia concluye con una sextilla que contiene la propuesta para acertar en la vida (movere): la Fe, que también ha de pedirse y recibir de manera gratuita pero que no ahorra al sujeto paciente un deseo, una actitud de conversión.

XCIX

e si Dios tan buen Dios es

e sus obras tan cumplidas

como son,

esta Fe sola es pavés1180

de virtudes e de vidas

de razón.

4. Esta edición

La cursiva se utiliza para palabras extranjeras y títulos de obras. Por tanto, resuelvo las abreviaturas sin dejar constancia de ello.

Respeto los casos de variatio o vacilación gráfica, con algunas excepciones, como grant = gran, segund = según. Desde fines del siglo xiii resulta muy improbable la pronunciación de la oclusiva final. Respeto asimismo los casos de vacilación tímbrica de las vocales átomas.

Regularizo según su valor vocálico o consonántico u/v, i/y/j.

La vacilación de los grupos mp y mb se respeta y se resuelve la abreviatura de la nasal en m.

No conservo la ç ante i y e por su impertinencia fonológica. Tampoco conservo el dígrafo sç- ante i y e (fallesçe = fallece), puesto que nunca representó en castellano dos fonemas.7

Simplifico las consonantes dobles según el uso actual.; también en el caso de la oposición -s-/-ss-, asunto en el que los historiadores del español no ofrecen respuesta taxativa. Desde fines del siglo xiv en adelante, muchos amanuenses muestran poco cuidado en la distinción sorda-sonora.

Conservo la grafía q en palabras como quanto, qüento, etc.

En la demarcación de palabras me atengo al uso actual.

Me sirvo del apóstrofo para indicar el apócope.

Para los pronombres enclíticos, apóstrofe: quel viene = que l' viene.

Los textos en estilo directo van entrecomillados.

Anoto filológicamente de manera sucinta, intentando aclarar términos o expresiones, pero renunciando a dar interpretación del texto, que queda para el docto lector.

5. Edición crítica

Razonamiento de fray Gauberte el8 monge con el cavallero sobre la vida venidera

I

Mas dezidme, fray Gauberte.9

si la cuenta os sale errada

¿quál ís10 vós?

Cavallero especial, fuerte11,

tan bien que, sin costar nada,5

gano a Dios.

¿Cómo no os cuesta el vivir12

que ponéis en su servicio

tanto ha?

No, qu’el vivir y luzir1310

merced es e beneficio

que Él me da.

II

Que todo quanto en mí vedes,

es dono suyo excelente,

siempre dado14.15

Todo soy todo mercedes,

dado más que francamente

e tan de grado

que sin poder merecer

aun antes de que naciese20

ni asomase,

me dio la vida e el ser,

con todo quanto cumpliese

e abundase.

III

Pues de haverse Él convidado25

a dar antes que l’ podiese

yo servir,

¿quál grado basta haver dado,

quál servicio que l’ sirviese,

quál vivir?30

Sé que antes de nacer15

no podéis lo recebido

vós sentir,

ni menos agradecer,

que ese dar sobra16 el sentido35

e comedir.

IV

Claro pues de entonce quedo17

tan de mercedes sobrado

e tan de juro,

que ni más sirviendo puedo40

yo quedar, salvo obligado

esclavo puro.

Quánto más que lo que Él dio

dio sabiendo que sería

tan perdido45

por ser tan ingrato yo,

que más de ello quedaría

deservido.

V

Que lo que Él dio me huvo dado

tan limpio, esmerado, entero50

e especial,

yo buélvolo tan dañado

como un podrido madero

de arenal.

Pues ¿quál franqueza mayor55

que la que fasta al ingrato

vence e obliga;

quál amor de tanto amor,

que así vença todo pacto,

toda liga?1860

VI

Mas quál agradecimiento

que pueda salvo correrse

de tal sobra,

que sobra sesos e tiento,

sobra el sobrado vencerse65

e qualquier obra.

Pues si todo me bolviese

sé que nunca a lo devido

llegaría;

e do llegar yo podiese70

ya sé que voy prevenido

en demasía.

VII

Que ni basto yo a pensar,

quánto menos a medir

lo que devo;75

ni merezco yo llegar

a gastarme en le servir

más de nuevo19.

Que servir tal excelentia

es reinar tan excelente80

e levantado

que enmudece la eloquentia,

endurece el más prudente

e esmerado.

VIII

Más que me diese tan lleno85

por me haver siquier servido,

aprovechado,

tanto tiempo de lo ajeno

quedaría en más tenido

e obligado.90

Quánto más por me dar Dios

cuyo don según Dios vale,

vale tanto,

que es imposible que nós

sirvamos según que cale2095

a tan gran quanto.

IX

Pues mirado cómo Él da,

tan sin mirar ni fallaros

de ello dino,

¿quién viviendo asaz fará,100

Dios muriendo por más daros

tan de fino?

Córrase pues qualquier fuerça,

vénçase todo el poder

de servicios,105

do tanto franqueza fuerça,

que fuerça todo querer

e sus quicios.

X

Pues si no puedo llegar

aun bolviéndome entero,110

a le servir,

quánto menos con le dar

servicio escaso e somero

e de un vivir.

Las vidas que sin fin viven115

no pueden ni con servires

alcançalle;

e las que en breve prescriven

presumen con sus bevires

ni tocalle.120

XI

Fuya pues, quiebre consigo

nuestra más que mendiguez

pedigüeña,

que en esto el rico es mendigo,

escaso el más alto prez,125

rica seña.

Sentid pues quán sin alcance,

quán d’ajeno sirvo yo

e quán ledo;

quán sin costa, quán sin trance,130

pues salvo deso que Él dio

dar no puedo.

XII

Mas sin poner de lo mío

lo suyo me toma en cuenta

de servicio;135

tan a su costa me guío

que por mío su don cuenta

e beneficio.

Lo que Él da me satifaze,

lo suyo me gualardona140

tan sobrado,

que por lo que Él por mí faze,

promete darme corona

e tal reinado,

XIII

Que reina tan sobre el mundo,145

que todo el mundo es cenisa

delante Él.

Mas es tan alto e jocundo

que ningún ver le devisa

ni pinzel.150

La gracia de le servir

que Él me da más libremente

que la pido,

esa manda el recebir

como servicio excelente155

esclarecido.

XIV

Ved qué Dios para olvidalle

para poder defenderme21

de seguille,

que amando tan sin amalle160

me paga tan sin deverme

su serville.

Soyle encargo22 e Él se obliga,

yo le debo y Él me paga

beneficios.165

Él es la causa que l’ siga

lo que Él faze toma en paga

de servicios.

XV

Que parece que recrea,

como si Él mismo ganase170

mi provecho.

Toda su corte se arrea

como si Él se aprovechase

de mi fecho.

E mirada la verdad,175

la deuda es tanto mayor

que el servir;

que el servir es poquedad,

el deber es vencedor

del vivir.180

XVI

Que si doy a quien me da,

por quien es, porque me dio

tan puxante,

claro ver cualquier podrá

que apenas le sirvo yo185

de un instante23.

Que ni llego a su valer;

ni según lo recebido

servir puedo;

e en el mismo bien fazer190

fago tan mal lo devido

que es gran miedo.

XVII

Ca tales son mis justicias

como el propheta dixiera

sin las ver,195

qual paño de inmundicias24,

que de su flor empeciera

la mujer.

Así que más digno soy

de pena que no de gloria,200

bien mirado;

que lo mejor que le doy

va todo buelto en escoria

e encenado25.

XVIII

Que en llegar a mi poder205

pasan a manos tan suzias

sus mercedes,

que se vienen a perder

a parar tan menos luzias26

quanto vedes.210

Mirad pues quán lexos anda,

la verdad, deuda e virtud

e consciencia

de vuestra negra demanda27,

vuestra quistión de ataúd28,215

pestilentia.

XIX

Que mejor fuera morir

o sin duda enmudecer

vuestra lengua,

que tal palabra salir220

o tal pregunta mover

de tal mengua.

Gauberte, bien veo yo29

que pues no dais de lo vuestro

en lo que fundo,225

que engaño no sufrís, no,

mas recebís gran siniestro30

a lo del mundo.

XX

Que según vuestro valer

e la parte que os cabía230

en discreción,

podiérades otro ser

llevar mayor nombradía

e opinión.

Cavallero, ante os ruego31235

que os dexéis de una lisonja32

tan liviana

que olvidéis mundo tan ciego,

miréis quán propio es esponja

hueca e vana.240

XXI

Que nada de suyo tiene

e piensa tenerlo todo

firme e lleno,

que nunca verdad mantiene;

su mayor triumpho es lodo,245

fumo e cieno.

Mas que fuese qual dezís,

quan dulce le pintáis vós,

qual se nombra;

no conocéis e sentís250

que siempre es primero Dios

que su sombra.

XXII

¿Dexaré pues lo primero,

lo tan alto y excelente,

tan divino,255

por lo que es perecedero,

por un solar tan doliente

e tan mesquino?

Quanto menos que del mundo

gozo más que gozáis vós;260

pues le veo

no en su traslado segundo,

mas en su causa que es Dios

todo arreo33.

XXIII

Porque en Dios bien como en fuente265

más luze el mundo y agrada

que en sí mismo,

ca en sí mismo, a vezes miente,

en Dios es gloria sobrada,

rico abismo.270

Que en Dios sin fin resplandece

como el espejo infinito

do se mira;

Mas en sí luego escurece,

luego se torna marchito275

e se regira34.

XXIV

Como en salir del rosal,

se marchece e va corrida

flor qualquiere,

así del bien perenal280

en salir la misma vida

luego muere35.

Porque no solo en salir

pierde el favor de tal fuente

do luzía,285

mas pierde el mismo vivir

el grado tan excelente

que tenía.

XXV

Porque en Dios el mundo es dios.36

es padrón, rayo divino,290

do procede;

en sí mismo ya veis vós

que es traslado no tan fino

mas qual puede.

Que en Dios no sufre mudança,295

mas como en causa el efeto

luz e tura,

en sí mismo está en balança37

todo vuelto con defeto38

e amargura.300

XXVI

Allá reina en majestad

en su primera figura

poderosa;

acá está en su poquedad,

en su mendiga angostura305

trabajosa.

Acá según su cabida

recibe la sola escoria

la corteza,

mas en Dios que es todo vida,310

todo se arrea de gloria

e de belleza.

XXVII

En contemplar luego a Dios

fallo quanta fermosura

el mundo traxo.315

Fállola e mayor que vós,

porque yo tengo su altura,

vós lo baxo.

Que si la escriptura vil,

digo vil por ser de tinta320

tenebrosa,

en pasar por un veril

se torna clara, distinta

tan fermosa39,

XXVIII

¿qué fará el mundo en pasar325

por tan divina belleza

tan luzible,

que vence todo el gozar

el verle en tanta nobleza,

tan pazible?330

Pensad pues quánto favor

es contemplar en tal fuente

así las cosas,

do vencen de resplandor

la gloria más excelente335

de fermosas.

XXIX

Conoced qué diferencias

hay del ser contemplativo

al ser incierto;

que allende mil excelencias340

yo tengo lo alto e lo vivo;

vós, lo muerto.

Yo tengo un sol que me raya,

raya sin fin e recrea

la razón;345

vós allá estáis so la faya.40

estáis a lumbre de tea

e de carbón.

XXX

Yo en el pecho del Maestro,41

fallo thesoro infinito350

de dulçura;

vós en valle tan siniestro

estáis fambriento, marchito

de angostura.

Yo bevo en fuente inmortal42355

do l’agua luze más clara,

más de lleno.

Vós, en balsa de arraval43

que d’un barranco despara44

buelto en cieno.360

XXXI

Yo estoy a mesa de rey,45

a manjares e convites

celestiales;

vós, en prado como buey,

todo puesto en apetites365

de animales.

Yo gozo de lo divino,

de lo excelente e eterno,

siempre luzio;

vós, allá de lo mezquino,370

más de la sombra d’infierno,

más que suzio.

XXXII

Yo siento gloria especial,

con el favor de la vida

bien gastada;375

vós, angustia desigual

en la haver mal despendida46

e empleada.

Yo fuelgo con la memoria

de haver fecho parte alguna380

del dever;

a vós espínaos la escoria,

la consciencia importuna

e mal fazer.

XXXIII

Yo vivo en gozo e favor385

con la esperança que alegra

todo el seso;

a vós lastímaos temor

de perder la negra vida

en que estáis preso.390

Vós sentís pena terrible,

congoxa más que enojosa

en el dudar;

yo, dulçor más que increíble,

recreación deleitosa395

en esperar.

XXXIV

Ca si la falsa esperança

faze tomar qualquier pena

con plazer,

la verdadera que alcança400

¿qué gloria pensáis tan llena

deve haver?

Dexo el consuelo que siente

ya en esta vida gustando

lo que espera,405

que siempre tiene presente

amor lo que ama, pensando

en que tal era.

XXXV

Siempre los bienes e arreos

de la cosa más amada410

van sentados

dentro en los dulces deseos,

cantando gloria estremada

en los cuidados.

Siempre la gran bien querencia415

representa el bien amado

tan plaziente,

que ya toma la experiencia

de valer gloria e estado

del absente.420

XXXVI

Siempre amor pasa e transforma

en el amado el amante

tan de fino,

fasta ser tan de una forma

que pasa el hombre al semblante425

tan divino47.

A que Dios se torna el hombre

va tan subido en la gloria

del amado,

que de gozo vence el nombre,430

colmada está la memoria

de aquel grado.

XXXVII

E d’un tan dulce deseo

llagada la alma dezía

con clamor:435

«¡Oh beldad de eterno aseo,48

dulçura que así vencía

todo amor!

¿Dónde estás, que no te veo?49

¿Qué es de ti, esperança mía440

e mi dulçor?

¿Qué es de tu gracia e arreo,

falago, soberanía

e resplandor?«

XXXVIII

»¿Qué es de ti, vida en que creo,445

thesoro, riqueza mía,

prez e honor?

A mí, que ver te deseo

mil años se faze un día

e gran dolor.450

El manjar con que recreo

son lágrimas que me embía

tu favor,

en un destierro tan feo,

donde absencia50 detenía455

mi dulçor.«

XXXIX

»De angustia mortal vozeo

desta mazmorra tan fría

de pavor,

porque triste sobreseo51460

de te servir, gloria mía,

e mi señor».

Cavallero, pues sentistes52

qué gloria siente esperando

el que desea,465

e qué fatigas tan tristes

el que teme e va dudando

e que descrea,

XL

pues ternéis fe que provado

que fasta el fengido amor470

engañoso

vos embevece el cuidado,

vos pasce de alto favor

deleitoso.

Si el amor luego mezquino475

vos alegra en demasía

quando engaña,

¿qué fará el amor divino,

que es todo soberanía,

gloria estraña?480

XLI

E si la ciega pasión,

el hedor e podridura

del infierno

vos dan gozo al corazón,

¡quánto más una dulçura485

e bien eterno!

E por la contra el dudoso

quán lexos va de folgança

tan luzida,

pues nunca tiene reposo,490

mas fuye de la esperança53

que da vida.

XLII

Si fasta el mismo plazer

si teméis del temor fuye

e os alexa,54495

quánto más el desplazer

que os atormenta e arguye

con su quexa.

Si fasta el mismo pesar

al favor de la esperança500

se desfaze

e acomete de alegrar,

más a vezes da folgança

que os aplaze,

XLIII

¿qué fará el vivo favor505

do la esperança contina

que ya tiene

tan cerca de sí el dulzor,

que parece que adevina

que el bien viene?510

¿Qué fará sino bañarse

en aquel favor crecido

de excelencia,

do se farta del fallarse

en el bien del bien querido515

e su presencia?

XLIV

El triste que balancea55

por la contra siempre lucha,

siempre cuelga;56

el que no sabe qué crea520

de noche va como escucha,57

nunca fuelga.

¿Qué esperáis que ha de fazer,

salvo quebrar de cansado

en perdición?525

Perderse a todo perder,

morir tan desesperado

que es pasión.58

XLV

Pues si fasta en la falsía

falla partido esperança530

tan real,

e tanta es la gloria mía

que ya en esta vida alcança

lo eternal,

e por la contra el que duda535

tan ascuras, tan sin tino

le anochece,

nunca falla quien le acuda;

lo humano e lo divino

le fallece.540

XLVI

Que es menester más contienda

en lo tan claro de sí,

que sin fe

tengo tan cierta la prenda

que la gloria que sentí545

yo la sé.

Yo sé qué pasa por mí

quando en Dios pensando siento

tal dulçura,

que quanto yo veo e vi550

a su respeto59 es tormento

e amargura.

XLVII

Otorgado, pues, que fuese

tan verdad vuestro dezir,

que en muriendo555

la cuenta errada saliese,

no quedase del vivir

salvo estruendo,

sé que más gloria me queda,

más alto conocimiento,560

virtud más,

que el mundo nunca dar pueda,

quédame el quedar contento

e en compás.60

XLVIII

Contento, pues que me fallo565

en servicio del que só

e tan ledo,

que me alegro en ser vasallo

del que da más que no yo

servir puedo.570

Que antes del servir poder

me obligo más que sirviendo;

yo podría

començarle a responder,

quanto menos como entiendo575

que devría.

XLIX

E allende quedo en compás

tan honesto, tan luzible,

tan de orden,

que por orden plaze más580

que el plazer que es más plazible

por desorden.

Dexo el favor de esperança,

dexo los gozos de amor

que gusté;585

dexo la gloria e folgança

de aquel eterno dulçor

que prové.

L

Dexo más otra ventaja

que lieva el buen religioso590

al morir,

que ni teme la mortaja,

ni le espanta el pavoroso

despedir.

Que la promesa e partido595

de la esperança procura

tal favor;

el haver tal Dios servido

da salida tan segura

que es dulçor.600

LI

Dize con fe e más constancia:

a mí Cristo me es la vida

e mi consuelo.

El morir es mi ganancia,61

mi puerto e dulze salida605

para el cielo.

Mas a vós, tristes de corte,62

a vós turba de cadahalso

de la muerte;

a vós de cuyo deporte610

parece quán breve e falso

de vil suerte.

LII

Entonce a vozes e apriesa

reclamáis al sacerdote

confesión;615

mas el pavor de la fuesa,

las angustias de la muerte

e la pasión;

el haver tenido en menos

la verdad, el bien vivir620

ley entera;

haver corrido63 los buenos

el porfiar por subir

como quiera,

LIII

vos dexan tan espantados625

qu’en pensar en el Jüez

e sentencia,

en membrar vuestros pecados

que están más turbios que pez,64

¡qué dolencia!630

Ni sabéis dónde bolveros,

ni falláis cómo arredraros

de tal suerte;

ni podéis punto estorceros,

tan por fuerça es de afrontaros635

con la muerte.

LIV

Entonce sentís qué es orden,

quán dulce que es la virtud

que da vida;

quán terrible es la desorden,640

quán amarga ingratitud,

quán perdida.

Entonce prováis quán cierta

es la verdad que dudastes

blasfemando;645

quán errada, quán incierta

es la cuenta en que fiastes

porfiando.

LV

Entonce veis qué pavor

qué espanto que es incurrir650

en la saña

de aquel eterno Señor,

cuya puxança en punir

es tamaña,

que todo el mundo estremece,655

el cielo se torna sombra

de su espanto;

que toda la alma escurece,

que todo espirtu se asombra

de aquel llanto.660

LVI

Entonce quando no os vale

codiciáis poder valeros

de un gemido,

más justicia sobresale,

tan brava que de esconderos665

no hay partido.

Entonce os vienen tan juntos

todos los males encima,

con tal quexa,

que loáis más los defuntos;670

todo os persigue e lastima,

todo os dexa.

LVII

Pues monta65 que está muy lexos

la muerte que siempre asecha

nuestra vida.675

Monta que a sentir sus quexos

cada mortaja e endecha

no os convida.

Monta que a vezes del lazo66

no os quita el deudo e pariente680

más querido.

Monta que os dexa perlado,

papa o rey excelente,

esclarecido;

LVIII

sentid pues qué espanto que es,685

qué dolor, qué corrimiento

tal fallaros.

E mientra tiempo tenés,

poned en vós algún tiento

de ordenaros.690

Mirad dó ponéis los pies,

usad el entendimiento

en arreglaros.

No viváis tan al revés,

que una fiera tenga tiento695

para daros.

LIX

Que la alimaña más fiera

guarda siquier un instinto

natural;

vuestra razón va tan fuera700

que no la detiene cinto

ni petral.67

Ved en qué estremo venís,

que falleciéndoos el perno68

de esperança,705

al mismo Dios desmentís,

negáis no haver infierno

ni ordenança.

LX

Con tal porfía de mal

el vicio tanto os encona,710

trahe preso,

que negáis lo natural,

salís de vuestra persona

e vuestro seso.

Que toda naturaleza715

divina humana razón

sigue orden

e vós por ir tras vileza

ponéis en Dios sinrazón

e desorden.720

LXI

Que desorden es e grande

de la Causa los causados

no regirse;

e mengua69 en Dios que no mande

los grandes vicios, pecados,725

no punirse.

Mirad en qué yerros dais,

que la verdad falsa queda

e es peor,

que al mismo Dios disfamáis,730

que no quiera, que no pueda

ser mejor.

LXII

Sienta pues vuestro sentido

quál está vuestra consciencia,

discreción;735

que a falta de otro partido

fuís de la esperiencia

e la razón.

Sentisos tan condenado

que condenáis la Escritura740

que os condena,

pensando haver escapado

entráis en peor fondura

e mayor pena.

LXIII

Ved qué remedio sin medio745

cerrar los ojos por iros

a mataros.

Qué medio tan sin remedio

por no querer corregiros,

despeñaros.750

Poner la lengua en tal fe,70

descreer de una creencia

tan subida,

tan santa qual nunca fue

de tanta lumbre excelencia755

que da vida.

LXIV

Desesperar la esperança,

tornar la virtud en vicio

e en error,

desordenar la ordenança,760

a Dios privar de servicio

e de loor.

Porque negando otra vida

luego desconece el mundo

Dios haver.765

Toda ley luego se olvida,

todo se va a lo profundo

e a perder.

LXV

Ca perdida la razón,

el fin, ordenança e ley770

en la gente,

todo viene a confusión,

el hombre se torna buey

indolente,71

Antes peor que alimaña,775

peor que no javalí

ni leona,

porque más empece e daña

a los otros e aun a sí

tal persona.780

LXVI

Que nunca vistes león

que león mate ni fiera

si l’ parece.

El hombre es tan vil sayón

que a los hombres que más quiera785

más empece.

Nunca el dragón ponçoñoso

veis que mate los dragones

de su mena.72

El hombre, crudo, espantoso,790

mata sus mismas naciones

e encadena.

LXVII

Ved qué error tan espantable

vuestra desorden73 procura

tan mortal795

que del hombre razonable

fazéis crüel fiera dura,

desigual.

Ponéis la muerte en favor,

atizáis la alevosía800

a mal fazer.

Dais alas al mal fechor,

al homecida osadía

de empecer.74

LXVIII

Por la contra confundís805

la clemencia, mansedumbre,

piadad;

disfamáis e perseguís

qualquier honesta costumbre,

santidad.810

Fazéis la virtud mejor

peor librar que no el vicio

en esta vida;

ser fasta el seso mayor,

mayor locura e resquicio75815

más perdida.

LXIX

Que mayor locura es

escoger hombre el partido

más quebrado;

dar con sí tan al través820

que le plega ser perdido

e afeado.

E fazéis que pueda más

la muerte que Dios no puede

ni razón;825

pues quita el justo compás,

quita que el bien nunca herede

en galardón.

LXX

Que en morir por la virtud76

perdéis el prez y la vida830

e bienandança;

e subís la ingratitud

a ser más favorecida

e en pujança.

En que parece que Dios835

dar no puede lo devido

al bien vivir.

E la razón según vós

va tan fuera de sentido

que es morir.840

LXXI

Que veis quien por ella77 muere

morir en fama e partido,

más en todo,

e el que vive quán mal quiere

ser estimado e havido845

por un godo.78

Luego más podrá la muerte

que Dios, martirio, razón,

valentía;

pues en muriendo el más fuerte850

muere su bien, galardón

e osadía.

LXXII

Ved quán terrible opinión,

qué yerro tan desavido

el tal es855

que en todos dais confusión;

lo mejor va más perdido

e al revés.

Lealdad es desleal,

más injusta la justicia;860

e la sabieza

fecha loca perenal,

que se mata e se desquicia

de crueza.79

LXXIII

Dios mismo tan engañado865

que es engañador del mundo

e de sí mismo;

el seso insensado,

la virtud yerro profundo

del abismo.80870

Ved a qué estremo llegáis

que el bien dexáis sin partido

e el mal bien

a Dios del mundo lançáis,

al suyo dexáis perdido875

e a rehén.

LXXIV

Mas a Dios fazéis no dios,

pues no como Dios procura

su partido,

a vós ponéis contra vós,880

pues os priváis de cordura

e de sentido.

Si de hombre pues vos preciáis

e de hombre d’honor e grado,

cuenta e peso,885

sed hombre en lo que fabláis,

sed estable en vuestro estado,

tened seso.

LXXV

Pensad que si el Cicerón

fía tanto d’un pagano,890

a que escoja

antes errar con Platón

que acertar con otro humano

ni otra foja,81

que mucho más devéis vós895

fiar de tanta enseñança

tan divina.

que por autor tiene a Dios,

la verdad misma es fiança

de ser fina.900

LXXVI

Ítem si fasta el demonio,

de maravillas vencido,

viene a creer,82

tanto le espanta un Antonio,83

que veis que aunque descreído,905

fe tener.

Pensad que devemos nós

mucho más creer al que puede

dar socorro,

puede mostrarse tan Dios910

qu’en dar prendas tanto excede

que me corro.

LXXVII

Córrome de tan forçado

de su tanta maravilla

creo en obra,915

yo siendo tan obligado

que su palabra senzilla

fuera sobra.

Que mover tantas contiendas,

esperar tantas señales920

señal es

que a Dios no fiais sin prendas,

mas sobre plata e censales84

le acogéis.

LXXVIII

Pues ya d’un moro85 fiais925

sobre prendas aunque lieve

cada día,

para Dios, pues, ¿qué guardáis?

Fe que más e más se debe

a su valía.930

Quánto más pues cierto está

que el que da tan sin servicios,

tan sobrado,

a cualquier que l’ servirá,

que dará más beneficios,935

más de grado.

LXXIX

Como fizo al rey David,

a Moisén e Abraham,

que por creer86

los libró de tanta lid,940

eso mismo de Sathán

e perder.

Como dio al rey Fernando,

que por dexar de reinar

en Castilla,945

le dio reinos, islas, mando;

fue su fijo a conquistar

la Cecilla.

LXXX

E después vimos sus nietos,

el uno mandar la España950

toda entera;

tener el otro sojetos

los de Nápol, gente estraña,

tan guerrera.

Sus dos Fernandos, reinar;87955

el uno en todo el poniente

e las Canarias;

el otro, por tierra e mar

espantar el orïente

e gentes varias.960

LXXXI

Quien pues así galardona

una breve lealdad

e de un día,

¿qué esceptro dará e corona

a quien sirve de verdad965

toda vía?

Si fasta el mundo mortal

por una mortal vitoria

buelta en muerte

suele dar vida inmortal,970

vida de eterna memoria

fama e suerte,

LXXXII

¿qué dará Dios, que es vivir,

mas que es la fuente de vida

más viviente?975

¿Qué dará por le servir,

salvo gloria más crecida

eternalmente?

E si los reyes mortales

e por mortales servicios980

vemos dar

mercedes tan inmortales,

tan crecidos beneficios,

tan sin par,

LXXXIII

que de viles fazen nobles,985

de aldeanos cavalleros

poderosos,

de senzillos fazen dobles,

de mendigos herederos

caudalosos,990

¿qué fará el que dio el poder

de poder fazer mayores

descendencias

por le amar e obedecer,

por servicios e loores,995

abstinencias?

LXXXIV

Mas dezid que es de dezir

que si pueden los señores

e por vicios

a los viciosos subir,1000

dar tan perpetuos honores,

beneficios,

¿qué podrase que más Dios

por virtudes e noblezas

más fazer?1005

Podrá si bien vivís vós

más subiros en grandezas

e valer.

LXXXV

Quedaos pues, buen cavallero

con vuentra negra querella1010

desigual;

que a Dios sirvo tan entero

que en su fe no siento mella

ni señal,88

mas tanta lumbre e razón,1015

tanto enxemplo e alta historia,

virtud tanta,

que el seguirla es perfectión,

el gustarla es tanta gloria

que os espanta.1020

LXXXVI

Quánto más pues de mi parte

tengo tantas excelencias,

perfectiones,

los cabos89 de qualquier arte,

todas las nobles esciencias,901025

invinciones;

todos los claros varones,

los algos de la destreza

e de cordura,

todas las santas naciones,1030

los bienes de la proeza

e de mesura.

LXXXVII

Tengo las glorias famosas

de las virtudes humanas

e divinas,1035

las gentes maravillosas,

las leyes más soberanas

e más finas.

Tengo el tiempo venidero

que desea recebir1040

con honor

un vivir tan por entero,

que a todo lo por venir

da favor.

LXXXVIII

Vós, por la contra, tenéis1045

mil viciosos, que sus vicios

crecerán

con la voz que dexaréis

de los tantos maleficios

que oirán.1050

Tenéis con vos al Egisto,91

Mahoma, Sardanapolo,92

Epicuro;

yo tengo al eterno Cristo,

la Santa Cruz, vero palo,1055

do me apuro.

LXXXIX

Vós tenéis al Absalón,

Narciso muerto de amores

de su vista,

Yo, Paulino,93 Hilarión,941060

los Macharios,95 sus rigores,

gran conquista.

Vos tenéis allá a Medea,

a Venus con su Vulcano,

Hermofrodito;1065

Yo, penitencia que arrea

el estrecho vivir llano,

ser contrito.

XC

Vós tenéis al Adonías,96

las caças de Meleagro1070

e de Tristán;

yo, las santas salmodías,

el ayuno santo e magro,

dulce afán.

Yo tengo, en fin, la razón,1075

el seso, ley, la verdad,

la justicia;

vós el antojo e pasión,

la desorden, ceguedad,

la codicia.1080

XCI

Tengo yo el fino concierto,

el parecer más seguro

e aprovado;

vós el camino desierto,

el motivo más escuro1085

e condenado.

Yo tengo acá los prophetas,

los philósophos doctores,

gente sabia;

vós allá engaños e setas,971090

sospechas, dudas, errores,

sed e ravia.

XCII

Yo, los mártires más fuertes,

santos padres del desierto,

alta historia;1095

vós, los bandos e las muertes,

de los males el concierto,

con su escoria.

Yo, los nobles valerosos,

magnánimos e crecidos1100

en virtud;

vós, los floxos e viciosos,

apasionados,98 vencidos

de ataúd.99

XCIII

Yo tengo loas e famas,1105

corónicas, escripturas

memorables;

vós, los dormires e camas,

deleites de mil figuras

espantables.1110

Tengo el sacro sacerdocio,

la santa cavallería,

común bien;

vós, el tiempo dado al ocio,

la costumbre a tiranía1115

e a desdén.

XCIV

Yo, los concilios famosos,

disputas maravillosas,

certidumbres;

vós, los montes más breñosos,1120

con sus caças fatigosas,

sus ferrumbres.100

Yo tengo los monesterios,

con sus reglados oficios,

devociones;1125

vós, los continos lazerios,

los festejares e vicios

de bestiones.

XCV

Yo, los templos e sermones,

las escuelas, librerías,1130

sus maestros;

vós, los canes e falcones.

los monteros, vozerías,

mil siniestros.

Yo tengo el quicio e asiento1035

de la constante creencia

vençedora;

vós, el recelo sin tiento,

la discorde conscïentia

ladradora.1140

XCVI

Tengo, en fin, tanta firmeza,

tan gran la seguridad,

certidumbre,

que toda naturaleza

se vence de esta verdad1145

e su lumbre.

Porque tantas son e tales

las maravillas tan nuevas,

tan continas

que no pueden los mortales1150

defenderse de101 sus pruevas

tan divinas.

XCVII

Que tan solo Dios podiera

milagros tan estremados

disponer,1155

que en ellos si engaño hoviera

más fuéramos que excusados

de los creer.102

Que Dios que solo es autor

de tanta verdad seguida,1160

de tal peso,

Él fuera el engañador,

Él nos robara la vida

e todo el seso.

XCVIII

Así que si culpa hoviera,1165

Él, mas sin culpa, quedara

más culpado.

Toda la falta en Dios fuera

que tal mentira ensalçara103

en tanto grado.1170

Si razón, pues es razón,

e la verdad verdadera

e la virtud,

esta sola es perfectión,

esta sola es ley entera1175

e es salud;

XCIX

e si Dios tan buen Dios es

e sus obras tan cumplidas

como son,

esta fe sola es pavés1180

de virtudes e de vidas

de razón.

5. Declaración de ausencia de conflicto de intereses

El autor declara que no existe ningún conflicto de intereses financiero, personal, académico o institucional que haya podido influir en el desarrollo, resultados o interpretación de los contenidos expuestos en el artículo titulado “Un sermón disimulado: el Razonamiento de fray Gauberte”. Asimismo, manifiesta que el artículo es resultado de una investigación objetiva y autónoma, desarrollada sin condicionantes externos que comprometan su imparcialidad académica.

6. Financiación

Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i “Poesía, ecdótica e imprenta” (PID2021-123699NB-I00), financiado per MCIU/AEI/10.13039/501100011033/ y “FEDER Una manera de hacer Europa”.

7. Bibliografía

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López Casas, Mª M. (2020). Materialidad y estructura de un temprano cancionero colectivo incunable (86*RL). Revista de Poética Medieval, 34, 131-158.

Martos, J. Ll. (2024). Tres ejemplares del Cancionero de Llabià. En A. Peirats (ed.) Cultura y transmisión textual en el occidente europeo (siglos XIV y XV) (pp. 163-188). Tirant Humanidades.

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Toro Pascua, Mª. I. (2017). Algunas consideraciones sobre el uso de los salmos en la poesía castellana de los siglos xv y xvi. En De lagrymas fasiendo tinta… Memorias, identidades y territorios cancioneriles. Ed. V. Dumanoir (pp. 219-228). Casa de Velázquez.

_______________________________

1 Universidad de Castilla-La Mancha. Facultad de Humanidades de Toledo. Pl. Padilla, 4, 45002 Toledo. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0406-025X. Mail: francisco.Crosas@uclm.es

2 Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i “Poesía, ecdótica e imprenta” (PID2021-123699NB-I00), financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER “Una manera de hacer Europa”.

3 La Crónica abarca desde la fundación legendaria del Reino de Sobrarbe (724) hasta la muerte de Alfonso V (1458).

4 Así propone llamarlo López Casas (2020), propuesta que acepta Martos (2024).

5 Lama llama a Llavia 94*RL en su artículo de 1993, porque en el primer catálogo así lo llamó Dutton (1990-1991).

6 Para la tradicional atribución a Juan Hurus, su pariente, cfr. López Casas (2020, pp. 134-135, n. 15).

7 Cfr. Álvarez Rodríguez, 2006, pp. 351-376.

8 En el incunable: del, que no hace sentido. Fray Gauberte era monje del Císter, no fraile mendicante.

9 Habla el Caballero.

10 quál ýs vós?: ¿cómo os va?

11 Responde fray Gauberte.

12 Pregunta el Caballero.

13 Habla fray Gauberte.

14 Todo es don; esa idea subyace en todo el poema.

15 Habla el Caballero.

16 sobra: supera, desborda.

17 Habla Gauberte hasta el verso 222.

18 liga: aquí, unión, ligazón.

19 vv. 75/78. Benítez Claros ofrece una lectura totalmente distinta. Ni en la introducción ni en nota (que no la hay), habla de otro testimonio. Según López Casas (2020, p. 145), “este ejemplar [BNE I-2567] con folios (y fragmentos de texto) falsificados es el que empleó Rafael Benítez Claros para su edición, aun cuando él dice que la realizó a partir de los ejemplares de El Escorial y de la BN (el mútilo de la Biblioteca de Gayangos era el que había en 1945), pero en verdad apenas usó el texto del escurialense. Julián Martín Abad ha realizado unas calas en el texto de la edición de Benítez Claros y queda patente que no sólo se basó fundamentalmente en el texto de BNE I-2567, sino también en Foulché Delbosc, e incluso en ediciones postincunables de Las setecientas de Pérez de Guzmán. Por tanto, no hay que fiarse de dicha edición, y quienes lo hayan hecho tendrán que revisar su trabajo. Es mejor recurrir al cancionero original en un ejemplar fiable que a la edición de Benítez Claros”.

20 cale: es necesario; probable aragonesismo.

21 defenderme: aquí, prohibirme a mí mismo, evitar.

22 encargo: lastre, molestia, carga.

23 Eco de Mt 7, 1: “Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!”.

24 “Todos nosotros somos como el inmundo, Y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas”. Isaías 64, 6. ¿Alusión al menstruo, que supone impureza legal en el antiguo Israel?

25 encenado: no apuro el sentido. No he encontrado otras ocurrencias.

26 luzias: luminosas, brillantes.

27 La pregunta de los vv. 1-3.

28 quistión de ataúd: aquí, pregunta errada, que lleva consigo la muerte espiritual.

29 Habla el Caballero.

30 siniestro: perjuicio.

31 Habla Gauberte.

32 En el incunable: lisoña.

33 arreo: hermosura.

34 regira: descompone, muere.

35 Eco del collige virgo rosas del Pseudo-Ausonio con un sentido moral transparente.

36 Entiendo que se refiere al mundo en cuanto imago Dei.

37 en balança: en equilibrio.

38 En el incunable: efeto y defecto, lo que revela que se pronunciaban igual; entiendo que efeto y defeto.

39 veril: cristal transparente. Lo manuscrito resulta oscuro hasta que se utiliza una lente de aumento que descubre la belleza de caracteres y miniaturas.

40 faya: roca, peñasco; aquí, ‘cueva o umbría’, en cualquier caso, lugar oscuro. También pudiera significar ‘haya’; es sabido que los bosques de hayas son oscuros, pues la disposición de las hojas no permite que penetre el sol, pero este sentido me convence menos.

41 Cfr. Jn 13, 23-35.

42 Cfr. Jn 4, 14.

43 El incunable lee inequívocamente arranal; propongo el significado de ‘charco de ranas’, ‘caldo de bichos’; ‘arrabal’ no haría sentido.

44 despara: aquí, ‘proviene, cae’.

45 Cfr. Lc 14, 15-24.

46 despendida: ‘desaprovechada, malgastada’; ¿aragonesismo?

47 Se trata de un topos de la teología espiritual. Se remonta, al menos, a san Agustín en sus Confesiones. Imposible no acordarse de san Juan de la Cruz en su “Noche oscura”.

48 Habla el alma.

49 Tomassetti (2023). Anónimo, MA1, MP2, SV1, 11CG, 14CG, 16RE. Músico Cornago: MA1; citado en boca de Diego de Castilla en Garci Sánchez de Badajoz, Infierno de amores ID 0662. Citado en ID 0859, ID 4325, ID 5211, ID 6006 (Gauberte), ID 6637. Glosado en ID 1994, ID 5016 e ID 6132. Cfr. también Toro Pascua (2017).

50 El topos del ‘mal de ausencia’ de la poesía amorosa desde los trovadores vuelto a lo divino.

51 sobreseo: aquí, ‘desisto’.

52 Prosigue Gauberte.

53 En el incunable del la.

54 El el incunable: e se os alexa.

55 balancea: aquí, ‘vacila’ entre el bien y el mal.

56 cuelga: aquí no es claro su sentido; quizá ‘depende de la opinión de los demás’. DLE acepción 13ª.

57 escucha: centinela.

58 pasión: sufrimiento.

59 No apuro su sentido.

60 compás: ¿en orden, en armonía, en paz?

61 Flp 1, 21.

62 Topos del ‘menosprecio de corte’.

63 corrido: aquí, ‘despreciado’.

64 pez: brea, alquitrán.

65 monta: cuenta, vale; como en la divisa de los Reyes Católicos.

66 En el incunable: lado, que no hace sentido; propongo leer lazo, con el sentido de ‘trampa, peligro, añagaza’.

67 cinto, petral: respectivamente, ‘correa’ y ‘arreo que ciñe el pecho del caballo’…

68 perno: parece referirse a la esperanza como un asidero, pero no apuro su sentido aquí. Escasas ocurrencias en CORDE, que no arrojan demasiada luz; una de ellas corresponde a la única vez que Gauberte lo usa en su Crónica de Aragón en la locución “perno de lealtad”.

69 mengua: desdice de; es una forma de afirmar lo contrario, que Dios es siempre misericordioso y paciente, “lento a la ira y rico en piedad” (Salmo 103, 8, Vulgata 102).

70 fe es aquí ‘lealtad’, en realidad pertinacia en el mal. Pero poner la lengua: ¿decir, profesar?

71 Inocente en el incunable. No hace sentido; propongo indolente.

72 mena: manera; aquí, ‘condición, ralea’. ¿aragonesismo, como cale?

73 La idea de orden como vida virtuosa y desorden como vida en pecado es casi obsesiva a lo largo del poema.

74 empecer: ofender, delinquir.

75 resquicio: aquí, ‘coyuntura, situación’.

76 por no hace sentido; sería más coherente a la virtud.

77 ella: la virtud.

78 godo: aquí, ‘persona de antiguo y subido linaje’. Condena el ansia de fama u opinión.

79 topos del mundo al revés.

80 El imposible por antonomasia: que Dios se equivoque.

81 Exactamente la inversión de la sentencia amicus Plato sed magis amica veritas; foja: ¿libro, las Escrituras? No lo veo claro.

82 Stg, 2, 19.

83 Antonio es sin duda san Antonio Abad, uno de los padres del desierto. En los textos y en la iconografía se recoge el episodio más célebre de su vida: las tentaciones de san Antonio, paradigma de la resistencia ante las ocasiones de pecar.

84 censales: contratos, tributos. Puede referirse a que con Dios no caben negociaciones o chalaneos. La adhesión ha de ser incondicional.

85 moro: no sé si se refiere a un moro en abstracto o si se trata de un personaje concreto; en cualquier caso, no apuro el sentido.

86 San Pablo Rom 4, 3 y Gal 3, 6-9.

87 Los tres Fernandos: Fernando de Antequera, Fernando el Católico y Ferrante (Fernando I de Nápoles), hijo de Alfonso V el Magnánimo.

88 señal: entiendo ‘muesca, herida, cicatriz’.

89 cabos: aquí, ‘suma perfección o habilidad’ en el dominio de las artes liberales.

90 En el incunable: sciencias.

91 Egisto: amante de Clitemnestra, esposa de Agamenón, que a la vuelta de Troya será asesinado por su mujer y el amante.

92 Sardanápalo: rey de Asisia famoso por su vida disipada.

93 Paulino: san Paulino de Nola, nacido como Poncio Meropio Anicio (siglos IV-V) fue senador que se convirtió al cristianismo y fue obispo de Nola; se le atribuye la adopción de las campanas en la liturgia.

94 Hilarión: san Hilarión fue un anacoreta del siglo IV, natural de Gaza. Fue compañero de San Antonio Abad y se le considera fundador de la vida monástica en Palestina. A ver si intercede…

95 Macarios: san Macario el viejo y san Macario el joven, ascetas de la Tebaida (Egipto), en los primeros siglos del cristianismo.

96 Adonías: cuarto hijo de David, con aspiraciones al trono, que serán frustradas por Salomón.

97 setas: sectas; entonces, la secta por antonomasia era el Islam.

98 apasionados: presos de sus bajas pasiones.

99 vencidos de ataúd: ¿muertos a la vida de la gracia?

100 ferrumbres: herrumbres. No apuro el sentido, más allá de su connotación negativa. Lo herrumbroso es viejo, inservible, está “muerto”.

101 defenderse de: negar.

102 Otro imposible, pues Dios no se engaña ni nos engaña, según la enseñanza tradicional de la Iglesia.

103 enxalçara en el incunable.