SCIO: Revista de Filosofía

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Sánchez Martínez, M. (ed.) (2023). La persona real ante el mundo virtual. Colección Cátedra de Estudios sobre la Mujer, Universidad Católica de Ávila: Ávila

Beatriz Flores1

Acaba de aparecer un nuevo libro de la colección Cátedra de Estudios sobre la Mujer, de la Universidad Católica de Ávila, coordinado por la Dra. Mercedes Sánchez Martínez, decana de la facultad de Ciencias de la salud, dedicado a analizar el impacto de las nuevas tecnologías en las personas, desde una perspectiva interdisciplinar que abarca la antropología, la educación, la medicina y la psicología, con una propuesta educativa y de salud que oriente sobre todo a padres y educadores frente a la propuesta de omnipresencia de las pantallas en nuestra vida cotidiana.

En el primer capítulo, “Lo humano ¿medida de lo virtual o a la medida de lo virtual?”, Esther Gómez de Pedro, directora nacional de formación e identidad de la Universidad Santo Tomás de Chile, nos recuerda la visión aristotélico-tomista del hombre con tres sus potencias (inteligencia, voluntad y apetito sensible) que se encuentran heridas y por ello necesitan ser ejercitadas para que alcancen su fin propio. Este hecho a veces se ve limitado por la exposición no adecuada a los medios de comunicación digital. El remedio para la superación de estas heridas se presenta mediante el ejercicio de las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza).

Por su parte, en “La lógica de la trampa digital y la inteligencia de la libertad”, Mercedes Sánchez, doctorada en Medicina sobre el uso del móvil y redes en adolescentes, nos muestra a partir de los datos científicos cómo el proceder de las redes sociales está diseñado para enganchar a los usuarios, secuestrar su tiempo y atención, explicando cómo funciona la fisionomía de la recompensa de la dopamina en nuestro cerebro que causa el placer instantáneo. Este mecanismo conduce con facilidad a la “agradable” dispersión digital, sobre todo por la posibilidad de la multitarea y visualización compulsiva e ininterrumpida de series, ante lo cual propone una serie de recomendaciones, que pasan por el ejercicio del decir no o posponer la recepción de estímulos agradables, impedir la continua interrupción del trabajo quitando las notificaciones del tipo que sean, retrasando así más fácilmente la satisfacción de la curiosidad por lo nuevo, fomentar y prolongar el llamado deep work o “trabajo profundo”, etc.

En el tercer capítulo “Los afectos y el mundo virtual”, Carmen María Chivite centra nuestra reflexión en la influencia de los medios digitales en el mundo afectivo de la persona (a lo que llama el “afecto digital”), prestando atención sobre todo a tres heridas importantes en la actualidad: pansexualismo, narcisismo y desconfianza. Tales situaciones encuentran paliación y cura en acciones educativas o terapéuticas (según se mire) basadas en la lógica del agere contra ignaciano, hoy tan útil, que por una parte se hace tan bien cargo de la humana natura y, por otra, es una respuesta quizá más urgente y necesaria que antes: educar en el silencio, educar en la verdad, educar en la apertura a los demás y el encuentro real con referentes de vida.

En el siguiente capítulo “El fenómeno de la ansiedad: reflexiones de la psicología sobre lo virtual”, Rosalía Jódar nos confronta con el fenómeno de la adicción digital, provocada por la exposición excesiva a las tecnologías de información y comunicación, y que se explica por el mecanismo de refuerzo inmediato de la gratificación. El uso inadecuado de las TIC, además, dificulta el aprendizaje de la resolución de problemas y afrontamiento de estados emocionales adversos. De aquí cabe extraer algunos signos de alarma a tener en cuenta para no caer en la dependencia. La autora se centrará en la ansiedad digital generada a causa de esta adicción contemporánea, para la cual ya se han creado y utilizan centros específicos de desintoxicación.

De la mano de Carlos Granados, el capítulo quinto denominado “Esencia y finalidad de la educación”, nos permite ir a lo esencial en la cuestión educativa, sin perdernos en las consideraciones acerca de los medios que pueden usarse en esta trascendental tarea de educar. Ante todo, muestra cuáles son los desafíos de la educación actual: la desfragmentación del saber, la satisfacción de los deseos del alumno, el declive del principio de autoridad. Si la educación tiene como centro el cultivo de la persona, es prioritario alejarse de toda forma de instrumentalización del acto educativo, que sería tanto como servirse de las personas reduciéndolas a medios al servicio de otros intereses. La educación debe centrarse más bien en el perfeccionamiento de cada educando como persona, por medio de una formación de su vida virtuosa, contando con la comunidad (familia, centro educativo, etc.). En esta línea se propone como reto para la educación enseñar a amar y la búsqueda del bien común. Es imprescindible, por tanto, que Dios esté de nuevo presente en el horizonte, sin Él la acción educativa no puede superar los desafíos actuales sin dejar de caer en reduccionismos.

Siguiendo en el ámbito educativo, Rosalía Jódar y Alba Villasán se centran en la cuestión de los medios al servicio de la educación, en su capítulo “El empleo de las tecnologías en la escuela”. Con claridad señalan una serie de contradicciones generadas en el proceso educativo debido al uso indiscriminado de la tecnología, lo que conduce a la evidente conclusión de la necesidad de educar en la adquisición, no sólo de competencias digitales (aprender el uso), sino de virtudes (hacer buen uso), por parte de docentes y alumnos. Sin caer en dramatismos, las autoras ven los aspectos positivos que todo reto presenta, en este caso el uso de las TICs aumenta las razones por las que las personas debemos desarrollar un pensamiento crítico, capaz de discernir entre buen y mal uso, buen y mal contenido, necesario e innecesario, urgente e importante, etc., la necesidad del aprendizaje social y la de una formación integral. Todo ello desde la constatación de que las TICs han generado nuevos ambientes de aprendizaje.

Por último, se lanza una mirada al hogar y a la ardua tarea cotidiana de los padres en el capítulo séptimo “Medidas de control parental: una aventura digital con nuestros hijos”. Su autora, María Cristina Fernández, pone en evidencia la necesidad de acompañar a las nuevas generaciones dentro del entorno familiar en el camino digital en el que se encuentran sumergidos, sobre todo las redes sociales. La autora presenta una serie de consideraciones muy realistas acerca del acceso de los hijos hoy día a las nuevas tecnologías, así como un conjunto de riesgos que se deben afrontar en el uso de las mismas, para posteriormente ofrecer algunos consejos en el actuar de los padres como formadores digitales de sus hijos a fin de poder ser generadores de contenido positivo.

Estamos ante un libro sensato, equilibrado, que aporta una visión adecuada de las posibilidades y los riesgos de un uso indiscriminado de las nuevas tecnologías en nuestra vida y especialmente en el ámbito educativo, y que pretende ser un contrapeso ante tantas publicaciones que abordan el tema desde la consideración de la eficacia de los medios y poco, o nada, desde la consideración de los fines.

1 Lima-Perú